Pasadas las 19.20 horas de la tarde, el Bernabéu ha roto en una ensordecedora ovación de varios minutos para recibir al Papa León XIV en su encuentro con la comunidad católica, el último acto multitudinario de su visita a la capital antes de proseguir su viaje apostólico por Barcelona y Canarias. Ante más de 70.000 personas, el Papa ha recorrido en boogie el césped del estadio madridista, al son del himno "Alza la mirada", cantando por David Bustamente, Daniel Diges y Diana Navarro.

El Papa ha dirigido un mensaje centrado en la identidad y la misión de la Iglesia diocesana en Madrid y las grandes ciudades, subrayando un mensaje de unidad frente a la diversidad, recordando su encíclica Magnifica Humanitas: "En la pluralidad de voces y visiones, existe una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad"."Queridos hermanos y hermanas, ¡buenas tardes!", ha saludado el Papa León XIV a los fieles, que han respondido con otra larga y sentida ovación. "Supongo que para un futbolista, marcar un gol aquí es algo que marca para toda la vida, pero hoy la Iglesia de Madrid ha metido un golazo para siempre", ha celebrado ante otra gran aclamación.

"Esta velada es un gran himno de fe", ha celebrado el Papa sobre el encuentro, destacando la importancia de actos que pongan en común la vida y las visiones de la Iglesia: "Los números, los datos y los hechos no son suficientes para generar comunidad: nuestro corazón necesita cantar, es decir, interpretar los acontecimientos y las situaciones celebrando con los demás el sentido que irradian". "Vosotros sois la Iglesia diocesana en medio de un pueblo que ama la música, la danza y estar juntos, pero que también conoce los conflictos, la resignación y la desesperación, situaciones en las que el Evangelio puede abrir un camino de esperanza", ha destacado.El Papa se ha referido en su discurso a la importancia de la sinodalidad en la vida católica del presente, destacando el papel de los consejos pastorales, "espacios de escucha recíproca para el ejercicio del discernimiento", con el objetivo de "modificar la sensibilidad de cada uno gracias a una escucha más profunda de lo que el Espíritu dice a la Iglesia".

"Madrid es una gran ciudad donde conviven tradiciones y almas diferentes", ha asegurado el pontífice, que ha invitado a salir de la comodidad de los grupos que "siempre cantan la misma melodia". "Para llegar al corazón de la ciudad hay que cultivar la conciencia de que la verdad es sinfónica", ha subrayado el Papa.

"Hay que volver a aprender el arte espiritual de ser cordiales, sin el cual incluso la repetición del Evangelio corre el riesgo de convertirse en una repetición impersonal y, al perder la eficacia, deja espacio a la frustración y la desconfianza", ha destacado.El testimonio de jóvenes y adultos de la vida católica de Madrid, ha dicho León XIV, "nos cuentan, o mejor dicho nos cantan, cuánta vida hay en esta Iglesia". "Juntos, como Iglesia diocesana, podéis ofrecer el testimonio evangélico que desata las mejores fuerzas de una humanidad bombardeada de imágenes y palabras, pero hambrienta de justicia y sedienta de verdad", ha señalado el Papa, que ha invitado a la comunidad católica a ser abierta a quienes hayan perdido la fe o no la hayan conocido: "Tened confianza en que se puede volver a la fe o conocerla por primera vez en la vida adulta.

Acoged los nuevos comienzos no como una excepción, sino como la regla de la misión". "El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa", ha concluido su mensaje León XIV.

El cierre de su discurso, acompañado de una aclamación de casi cinco minutos, ha despertado el gesto cómplice del Papa, que ha asentido mirando a las gradas del Bernabéu, antes de pedir a los fieles un rezo común del Padrenuestro para cerrar el encuentro. Decenas de miles de fieles han desafiado el calor de la tarde madrileña para congregarse en las gradas del Bernabéu en el acto más eclesiástico de la agenda de León XIV en Madrid, centrado plenamente entorno a la vida pastoral de Madrid.

A partes iguales, las banderas y los abanicos han poblado las gradas del estadio madridista en un acto largo, planificado como el "broche final" a la visita del pontífice a la capital española y como una muestra al Santo Padre de las realidades de la comunidad eclesiástica madrileña. De hecho, la escenografía del evento se ha dispuesto como tal: un encuentro familiar, con ocho sectores hexagonales a pie de campo entorno al escenario donde se ha situado el Papa.

Las diferentes plazas, repartidas entre sacerdotes, coordinadores de consejos pastorales, jóvenes, delegaciones de migrantes, monjas y representantes de instituciones de la Iglesia de las diferentes diócesis de Madrid, han podido vivir en primera fila el histórico evento, que recoge el testigo del acto con la juventud realizado en 1982 por Juan Pablo II. Decenas de miles de asistentes, entre ellos muchísimos jóvenes, han coreado y vibrado al ritmo de canciones pastorales y de actuaciones musicales, como la de Iñigo Quintero, la más aclamada.A su llegada al Bernabéu, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, ha celebrado el encuentro diocesano como broche final a la estancia del Papa en Madrid, y ha defendido la unidad y la sinodalidad como línea maestra de la Iglesia moderna.

"Somos comunidad, Pueblo de Dios que, cuando vive unido, se convierte en un canto que lo hace presente: tanto más bello, cuanto más sabe armonizar la diversidad de sus voces", ha destacado el purpurado, que ha advertido de los peligros del individualismo: "La Iglesia evangeliza de verdad cuando suena como un conjunto y no como una suma de solos".Un encuentro diocesano centrado en las realidades de la Iglesia madrileñaLas puertas del Bernabéu se han abierto a las 15:00 horas entre una gran expectación y con miles de fieles esperando a las puertas del recinto. El acto ha comenzado a las 17.00 horas, amenizado por los presentadores Christian Gálvez y Patricia Pardo, acompañados por la música de la orquesta y un coro de más de 100 voces dirigidos por Toño Casado.

Con el estadio lleno hasta la bandera, el encuentro diocesano ha comenzado algo más tarde de lo previsto, cerca de las 17 horas. Los presentadores del evento, Christian Gálvez y Patricia Pardo, han invitado a todos los grupos asistentes a presentarse con una ovación al resto del estadio, concebido como un salón de un hogar.

Catequistas, monjas, sacerdotes, abuelos y abuelas, madres y padres, y niños y niñas de las tres diócesis de Madrid han respondido al llamado de los conductores del encuentro a convertirlo en una tarde mágica. Después de un número de magia, el encuentro se ha convertido en un hilo de testimonios de diferentes voces de la archidiócesis de Madrid, recorriendo las diferentes etapas de la vida en torno al denominador común de la fe cristiana y la comunidad diocesana.

Comenzando por los más pequeños, desde su nacimiento y durante su infancia, y como la Iglesia se convierte para ellos en una comunidad en la que integrarse. Ese vídeo ha estado acompañado del testimonio de Loreto y Álvaro, dos niños de diferentes colegios de Tres Cantos.

"Para mí, Jesús es un amigo, alguien en quien puedo confiar, alguien de mi familia. Mis padres me han enseñado que la fe es algo de todos los días", ha expresado el pequeño, pidiendo a las parroquías más espacios para poder conocer gente y estar cerca de Dios.

El Bernabéu le ha dedicado una ovación cerrada a la que el niño ha interpelado con un "Viva el Papa".Después, el segmento de la adolescencia se ha centrado en cómo la religión puede ser un apoyo en una época convulsa de cambios. "No somos el futuro, somos el ahora", ha concluido el vídeo, luego de el cuál los presentadores han rendido un sentido homenaje al santo 'millenial', Carlo Acutis.

Dos adolescentes, José Miguel y Margarita han dado su testimonio sobre su fe en esta época de la vida. "Los jóvenes buscamos a alguien que cubra nuestro afecto, y el único que puede cumplir plenamente ese deseo es el Señor", ha asegurado la joven.

"Para mí, Cristo da sentido a mi verdad, a lo bueno y a lo malo; Él solo quiere que seamos felices y eso solo lo podemos lograr si le ponemos en el centro de nuestra vida", ha expresado el adolescente de la diócesis de Alcalá.En ese momento, el Bernabéu ha roto en una ovación ante la conexión en directo con la Catedral de la Almudena para ver la ofrenda floral del Papa León XIV a la patrona de Madrid. La ovación ha dado paso a un silencio sepulcral durante el discurso del pontífice, roto al final por un gran aplauso al grito de "Somos leones" y "Viva el Papa".

La ofrenda floral ha dado paso al gran acto previo a la llegada del Papa, con la procesión de una réplica de la Virgen de la Almudena y el Cristo de Medinaceli por el césped del Bernabéu. Acompañado por el cántico "Ven con nosotros", las dos imágenes más emblemáticas de la Iglesia madrileña.

Las dos figuras han procesionado hasta colocarse a cada lado del escenario, a la espera de la llegada de León XIV desde la Catedral de la Almudena, acompañadas de una gran ovación. Ensayando simulando "goles que mete la Iglesia" en la grada del Bernabéu, el estadio ha roto en una ovación con la entrada del pontífice en el Bernabéu, recibido al grito de "Esta es la juventud del Papa".