El Papa pasa por las puertas de Toledo, Sol y Alcalá en su adiós a Madrid... aunque con cambio de última hora

A las 16.00 de este lunes la calle Toledo, desde la Glorieta de Pirámides hasta la Puerta de Toledo, era un escaparate de sombrillas, gorros y sillas. Todos esperando el paso del papamóvil de León XIV durante su camino a la Almudena.
Con una temperatura de 35 ºC, las sombras eran el bien más cotizado de la tarde. Una estampa poco usual para un lunes por la tarde.
A la altura del número 170, un matrimonio sentado en una terraza explicaba a este medio que había aprovechado el teletrabajo recomendado por el Ayuntamiento para poder bajar a verle pasar: "Hemos pedido jornada intensiva porque nos hacía ilusión verle debajo de nuestra casa", cuentan mientras se toman un café.Ya en la Glorieta de Toledo, la cantidad de gente era mayor y el sol ya importaba menos, ya que estaban igual de ocupadas la acera soleada que la sombreada. A medida que pasaban los minutos, los nervios iban en aumento.
Estaba previsto que el Papa atravesase la zona a las 17.30. Hasta que un papamóvil vacío pasó por delante de los asistentes.
Era el aviso de que algo no iba a ser como estaba previsto. Desde la Nunciatura anunciaban que la reunión con las víctimas de abuso que el Papa estaba manteniendo se había alargado y que León XIV no saldría hasta las 17.40 horas, 20 minutos antes del inicio de la ofrenda en la Almudena.La siguiente noticia fue la cancelación del recorrido en papamóvil por ese tramo, entre la Puerta de Toledo, la Gran Vía de San Francisco y Bailén, aunque se mantenía el posterior recorrido desde la catedral hasta el Bernabéu.
Aun así, pasaría por la puerta en vehículo privado. Entre los allí asistentes la reacción fue de decepción, de tristeza...
Y sobre todo de enfado. "Muchas horas al sol, si lo llego a saber, igual habría ido a otro tramo del recorrido", trasladaba una de las señoras ataviadas con gorra de rafia y abanico en la acera frente a la Gran Vía de San Francisco.
"Es la última oportunidad para verle", contaba desilusionada Mia, madre peruana que portaba a su hija de tres años a hombros. "Quiero que ella vea al Papa.
Y a poder ser que la bendiga", trasladaba a este medio.El recorrido en papamóvil más largo del viajeA las 17.45, los helicópteros anunciaban la cercanía del Sumo Pontífice, que, dos minutos después, atravesaba la carrera de forma fugaz... pero al menos con la ventanilla abierta. El Papa llegó puntual a la Almudena, donde le entregó una rosa de oro a la virgen, la mayor condecoración vaticana que se le puede dar a una patrona.
En apenas 30 minutos, León XIV volvía a estar en las calles. Esta vez sí, al descubierto.
En paralelo, la calle de Toledo en dirección a la calle Mayor se convertía en un río de fieles que caminaban a buen ritmo para conseguir llegar a tiempo y quitarse la espina del vacío en papamóvil en la Puerta de Toledo. Su segunda —y última— oportunidad de la tarde.
Y del viaje. La estrecha calle Mayor acogía a fieles de todo tipo y a algún turista curioso.
Un tramo en el que el Papa pasó más cerca del público al solo caber el papamóvil, sin seguridad a los laterales. De la calle Mayor, desembocó en la Puerta del Sol, la segunda puerta del día.
Allí le esperaba la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, desde el balcón de Correos, asimismo de cientos de fieles en una plaza llena hasta la bandera. Entonces, León aminoró la velocidad mientras los asistentes le acercaban bebés y él lanzaba bendiciones al aire para, después, seguir su recorrido hacia el Bernabéu pasando por la Carrera de San Jerónimo y, después, por la plaza de las Cortes, justo enfrente del Congreso donde estuvo esta mañana ejerciendo de Jefe de Estado del Vaticano.200.000 madrileños en las calles para ver a León XIVPero aún le quedaba una puerta más por cruzar y el paso por la calle Cánovas del Castillo fue el disparadero hacia ese objetivo: la Puerta de Alcalá.
En total, el Papa pasó este lunes por las tres grandes puertas de Madrid. Alrededor del gran icono de Madrid y a lo largo de la calle Alfonso XII le esperaban cientos de fieles vitoreando y saludando, incluso desde dentro de las rejas de El Retiro.
En este punto ya cambió de nuevo a un coche cubierto, con el que recorrió Príncipe Vergara y Concha Espina hasta el Bernabéu, para el gran acto con la comunidad diocesana. En total, casi media hora de trayecto durante la cual el Papa pasó junto a 200.000 madrileños, según datos de la Delegación del Gobierno.Con este paseo, el Papa pone el punto final a su paso por las calles de Madrid durante este viaje de cuatro días en el que se ha subido, en total, cinco veces al papamóvil.
Las ocasiones previstas eran seis, pero dicho cambio de agenda salda el viaje con cinco. La primera fue el sábado por la mañana, para llegar a la recepción en el Palacio Real.
Ese mismo día volvió a subirse por la tarde para llegar a la vigilia en Lima, donde se dio un gran baño de masas de 500.000 jóvenes. A la mañana siguiente llegó a la gran misa de Cibeles también al descubierto, atravesando Serrano y Recoletos, donde le esperaban un millón y medio de fieles.
Por la tarde llegó al Movistar Arena para encontrarse con 12.000 miembros de la sociedad civil, pasando entre los vecinos de O'Donnell, Narváez y Goya.No obstante, este lunes ha sido el broche final con el recorrido más largo por lugares emblemáticos de Madrid. Según trasladó la organización durante la preparación del evento, la intención del Papa era pasar el máximo tiempo en la calle, aunque esto supusiera un gran reto de seguridad.
Por eso, en un primer momento se anunciaron cuatro recorridos que, un día antes del viaje, se ampliaron a seis. Luego de el evento en el Bernabéu, el Papa afrontará sus últimas horas en Madrid.
Este martes emprenderá su marcha a Barcelona y Canarias, pero con la satisfacción de que, en Madrid, cualquier madrileño que haya querido verle en las calles ha podido hacerlo. Objetivo cumplido.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.