Justicia: eficiencia sin realidad

SEÑOR DIRECTOR:La crisis de la justicia en Chile suele abordarse desde la superficie. Con frecuencia, el debate se centra en exigir fallos más rápidos y mejores indicadores.
No obstante, se convive con una realidad que la Asociación Nacional de Magistradas y Magistrados ha venido advirtiendo con preocupación: la ausencia de un sistema de medición real y confiable de las cargas de trabajo de los tribunales. Las recientes iniciativas de seguimiento y monitoreo de gestión impulsadas desde la Corte Suprema nacen de un compromiso legítimo por buscar soluciones, pero corren el riesgo de entregar diagnósticos incompletos si no se aborda primero este problema de fondo.Los informes estadísticos utilizados en la actualidad resultan insuficientes.
El análisis de ingresos, términos o tiempos de tramitación no refleja la verdadera carga jurisdiccional. No todas las causas demandan el mismo esfuerzo, ni todos los procedimientos requieren igual dedicación, ni todos los tribunales enfrentan las mismas realidades territoriales o sociales.
La complejidad jurídica ha aumentado sostenidamente en los últimos años, incorporando competencias y exigencias que no siempre han sido acompañadas por mayores recursos o dotaciones.Lejos de aliviar la crisis, la implementación de sistemas de seguimiento y requerimientos de información ha provocado una paradoja compleja: se resta tiempo a la justicia para dárselo a la burocracia. Juezas y jueces no solo deben estudiar, deliberar y resolver causas; también justificar cifras, responder requerimientos y participar en instancias de seguimiento y control, distrayendo recursos humanos en una suerte de vigilancia permanente que solo incrementa el estrés laboral y el desgaste institucional.El fortalecimiento del servicio judicial comienza por reconocer esa realidad.
La gestión es una herramienta indispensable y siempre susceptible de perfeccionarse, pero solo puede cumplir adecuadamente su propósito cuando se sustenta en información fidedigna y en un diagnóstico certero.El Poder Judicial necesita con urgencia un diagnóstico estructural serio. Solo con una medición objetiva de las cargas de trabajo será posible diseñar respuestas eficaces y sostenibles.
De lo contrario, cualquier estrategia basada únicamente en nuevos controles o exigencias de productividad corre el riesgo de transformarse en un maquillaje estadístico que no aborda las verdaderas causas del problema. Antes de proponer soluciones, es indispensable comprender la complejidad del desafío que enfrentan los tribunales del país.Mariela HernándezPresidenta de la Asoc.
Nacional de Magistradas y Magistrados
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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