Estrella distante: la nueva vida del Centro Nacional de Arte de Cerrillos

Extrañas criaturas caminaron sobre la explanada del antiguo aeropuerto de Cerrillos. Parecían esqueletos de animales fantásticos: grandes estructuras hechas de tubos y plástico que avanzaban lentamente impulsadas por el viento.
Entre abril y julio de 2018, miles de familias, estudiantes y vecinos llegaron hasta el Centro Nacional de Arte Contemporáneo para contemplar las máquinas vivientes del artista holandés Theo Jansen.La exposición reunió más de 47 mil visitantes y se convirtió en uno de los mayores hitos de la historia del centro. Durante algunos meses, el CNAC pareció cumplir la misión para la que había sido creado: convertirse en una puerta de entrada al arte contemporáneo para públicos amplios y aumentar el mapa cultural de Santiago más allá de sus circuitos tradicionales.Pero el impulso decayó.
Mientras consolidaba una de las colecciones públicas de arte contemporáneo más importantes del país, el centro inició a desaparecer de la conversación cultural más amplia. Para muchos ciudadanos, el edificio levantado en los terrenos del exaeropuerto de Cerrillos es un lugar desconocido.Diez años después de su inauguración, el desafío está abierto: cómo transformar un espacio dedicado a la conservación, investigación y exhibición del arte contemporáneo chileno en un lugar capaz de convocar nuevamente a la ciudadanía.Esa tarea es la que asume hoy Felipe Coddou, nuevo director del centro y exresponsable del área de fotografía del Ministerio de las Culturas, quien asumió el cargo luego de encabezar la gestión del Centro de Extensión del Instituto Nacional (Ceina).—El principal desafío es fortalecer la relación con los públicos y consolidar una comunidad activa en torno al centro.Inaugurado en 2016, el Centro Nacional de Arte Contemporáneo cumple 10 años.
Como una forma de celebrar el aniversario y proyectar su nueva etapa, el sábado pasado inauguraron la muestra Estrella distante, una selección de obras y documentos de 72 artistas chilenos que pertenecen a la Colección de Arte Contemporáneo de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes.La muestra fue curada por Camilo Yáñez, quien junto a Felipe Coddou participó en los equipos fundadores del centro y tuvo a su cargo también la curaduría de Una imagen llamada palabra, la exposición inaugural de 2016.-Muchos conocieron el espacio gracias a esa muestra. Fue un hito potente.
El problema es que mucha gente vino una vez y nunca volvió.Si bien en estos 10 años el CNCA acogió otras muestras, tanto de la colección pública como de artistas internacionales, entre ellos el brasileño Cildo Meireles, su principal logro ha sido menos visible para el público, dice Coddou: convertirse en el gran centro de resguardo y conservación del patrimonio visual contemporáneo chileno.-El CNAC logró consolidarse como una infraestructura pública única en Chile, capaz de exhibir, investigar, conservar y activar patrimonio contemporáneo. Ha desarrollado exposiciones de gran nivel, ha fortalecido el resguardo de las colecciones públicas y ha consolidado al Cedoc como uno de los principales centros de documentación especializados del país -dice.Hasta su creación no existía un espacio de esta naturaleza. “Las obras estaban guardadas, literalmente, en bodegas junto a publicaciones, sin condiciones adecuadas”, dice.
En la actualidad el centro conserva más de 700 obras de arte contemporáneo chileno y unos 11 mil registros documentales entre afiches, postales, publicaciones, procesos de obra y archivos vinculados a la escena artística chilena de las últimas décadas. Para un investigador interesado en el arte contemporáneo local, sostiene Coddou, ese conjunto constituye una plataforma excepcional.La mayor parte de la colección corresponde a obras donadas por los artistas que exhibían en la Galería Gabriela Mistral del Ministerio de Educación.
Y alrededor de 300 corresponden a compras del Ministerio de Cultura: en 2020, durante la pandemia, el Mincap adquirió 244 obras por $ 349.973.734. Y el año pasado, durante el gobierno del Presidente Gabriel Boric, el Estado adquirió 54 obras por $ 130 millones de pesos.
En total, una inversión de $ 480 millones en arte chileno contemporáneo.-Ese es el corazón de Cerrillos. La razón de ser del centro son las colecciones y los archivos -dice Coddou.El CNAC no solo exhibe y conserva obras: las documenta, investiga y pone a disposición de artistas, estudiantes e investigadores.
Buena parte de su trabajo ocurre lejos de la vista del público, en depósitos, archivos y procesos de catalogación. Estrella distante busca revelar ese acervo.
Su punto de partida conceptual cruza dos momentos de la cultura de los últimos 40 años. Por un lado, La vida nueva, la intervención aérea que Raúl Zurita llevó a cabo en 1982 en el cielo de Nueva York, dibujando versos con humo como un gesto poético de resistencia y reparación simbólica.
Por otro, la novela Estrella distante, de Roberto Bolaño, donde ese imaginario es invertido para representar las fracturas morales de la historia reciente. Entre el gesto esperanzador y su reverso oscuro, la exposición propone pensar la memoria, el archivo, la ficción y el coleccionismo contemporáneo.En Estrella distante participan, entre otros, Carlos Altamirano, Mónica Bengoa, Seba Calfuqueo, Francisco Casas, Gonzalo Díaz, Voluspa Jarpa, Iván Navarro, Mario Navarro, Demian Schopf, Cecilia Vicuña y Eduardo Vilches.
La selección permite trazar relaciones y acaso una genealogía posible del arte chileno reciente, con sus tensiones políticas, conceptuales, poéticas y materiales.La exposición, asimismo, cruza obras con documentos, lo que permite mirar no solo los resultados finales, sino también procesos y rastros de circulación. Esa relación entre colección y archivo es una de las singularidades del CNAC. -En general, la gente de las artes visuales sabe que existe, pero no necesariamente tiene una relación con el espacio.Por eso, dice el director, su primera misión es activar la colección y el edificio: vincular al mundo del arte y a la comunidad.
Su propósito es que el CNCA cobre vida y logre reunir, conectar y ampliar sus posibilidades.-Por su escala, por su ubicación y por su condición de infraestructura pública nacional, tiene que transformarse en un espacio articulador. No solamente un lugar donde se exhibe arte, sino también uno donde se producen encuentros, investigaciones, debates, residencias, procesos formativos y cruces entre distintas disciplinas.
Mi visión es que el CNAC evolucione desde un contenedor de exposiciones hacia un verdadero hub cultural contemporáneo. Esa es una de las definiciones centrales de nuestro proyecto.Generar comunidadLa recuperación del exaeropuerto Cerrillos fue una noticia para las artes visuales.
El espacio permitió habilitar depósitos, condiciones técnicas, temperatura adecuada y equipos especializados. Su ubicación buscaba descentralizar el acceso cultural, pero se volvió también una dificultad: durante mucho tiempo el edificio permaneció relativamente aislado, en medio de un entorno urbano todavía en desarrollo.Hoy el contexto es distinto, destaca Felipe Coddou.
El Parque Bicentenario de Cerrillos se ha transformado en uno de los principales polos de expansión habitacional de Santiago. La comuna no tenía una plaza cívica tradicional, cuenta, y el entorno del CNAC cumple hoy ese papel.
Según relata, ya han llegado miles de nuevos residentes y en los próximos años la población del sector crecerá de manera significativa. Esa transformación interpela al centro.“Hay públicos recientes viviendo acá, personas que pueden llegar caminando”, dice. “Ahí hay una oportunidad importante.
Más que perseguir las cifras del Bellas Artes o de otros centros culturales, lo que tenemos que hacer es generar comunidad”.La nueva etapa del CNAC busca potenciar esa relación. No solo a través de la puesta en valor de la colección, sino también “ampliar la programación hacia otras disciplinas y promover cruces entre artes visuales, música, cine, arquitectura, diseño, artesanía, literatura, artes escénicas y nuevas tecnologías”.Otro desafío es la connotación nacional del centro.
Para Coddou, el CNAC debe trabajar más con regiones, generar alianzas, circular exposiciones, invitar curadores regionales y producir intercambios que permitan que la colección no quede encerrada en Cerrillos.- Tenemos que hacernos cargo del carácter nacional del centro. El CNAC debe merecer la palabra nacional.La nueva etapa del CNAC ocurre en medio de restricciones presupuestarias y debates sobre el papel del Estado en la cultura.
No obstante, Coddou sostiene que el centro mantiene respaldo institucional y que el desafío principal no es únicamente financiero, sino también cultural: lograr que las colecciones, los archivos y el conocimiento acumulado durante una década encuentren nuevas formas de circulación pública.Por eso insiste en que el futuro del centro pasa por convertirse en un lugar de encuentro más que en una simple sala de exposiciones. Un espacio capaz de reunir a artistas, investigadores y público general en torno a una institución que aún resulta desconocida para muchos.—Mi aspiración es que el CNAC sea la casa de los artistas, los investigadores y los agentes culturales, pero también la casa de las personas.Si hace ocho años las criaturas mecánicas de Theo Jansen convocaron a miles de personas a Cerrillos, el desafío ahora es levemente distinto: lograr que el principal centro de resguardo del patrimonio visual contemporáneo se posicione en la ruta cultural del país.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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