Un año más, los pañuelos rojos y el disparo del cohete al aire han dado comienzo a los Sanfermines 2026. Desde hoy y hasta el próximo 14 de julio, Pamplona disfrutará de nueve días de fiesta que llegan en un momento crucial para el devenir de la ciudad y Navarra.

La presidenta de la Comunidad Foral, María Chivite, encara la recta final de la legislatura, sustentada por EH Bildu en el cargo, mientras la izquierda aberzale mira al espacio del Partido Socialista de Navarra (PSN) de cara a las próximas elecciones en la comunidad autónoma. En ese sentido, el partido de Arnaldo Otegi ha querido marcar con su agenda ideológica la festividad, invitando al lendakari Imanol Pradales a presenciar el chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona, donde se han reunido este lunes miles de personas bajo temperaturas por encima de los treinta grados.

Si bien han sido responsables de la Subdirección de Urgencias de Navarra los encargados de encender el cohete, dentro de la casa consistorial había otra figura que acaparaba la atención. Fue el viernes de la semana pasada cuando el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, confirmó la lista de autoridades invitadas al acto en la que se encontraba Imanol Pradales, que ha acudido por primera vez.

Un gesto simbólico por parte del nacionalismo, en cuyo imaginario el País Vasco y Navarra forman parte de Euskal Herria. Ikurriñas, banderas de Etxerat (el colectivo que pide la excarcelación de los presos de ETA) y la propaganda antiisraelí del Movimiento Socialista, que rivaliza con EH Bildu, han plagado la plaza del Ayuntamiento de Pamplona entre decenas de pelotas de playa.

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