Lo más inquietante del telenoticiero no fueron las noticias

Hoy, poco antes del mediodía, entré a TDMAX desde mi computadora para ver algún partido del Mundial. Pensé que habría uno en ese horario; en los últimos días no ha faltado el fútbol que acompañe la hora de almuerzo.
Pero hoy no. El siguiente partido empezaba hasta las 2 p. m.Como me tocaba almorzar sola, decidí poner las noticias.
Hace años que no veo noticias nacionales en televisión, en buena medida porque no tenemos un televisor, aunque sinceramente siempre he preferido informarme por radio y prensa escrita. Quizá por esa falta de roce con los noticieros televisivos conservaba la ingenua impresión de que una hora de noticias podría ayudarme a entender cómo anda el mundo.11:55.
Empieza el noticiero. Asesinatos, inseguridad, allanamientos, préstamos gota a gota.
Un investigador del OIJ solicita colaboración ciudadana para identificar sospechosos. Expertos explican que hay comunidades donde las personas conviven con la posibilidad permanente de que una bala perdida entre en sus casas.
Las imágenes muestran patrullas, casas vistas desde afuera y personas observando desde detrás de portones cerrados.La inseguridad existe, los homicidios han aumentado y todo esto merece atención, análisis periodístico y discusión pública. Pero mientras escucho, recuerdo por qué hace tanto tiempo dejé de ver noticias en televisión: después de un rato, me queda la sensación de que las únicas conversaciones posibles son las que ocurren alrededor del miedo.12:30.
Llegan las noticias internacionales. La historia viene de Venezuela y las voces tienen acento español.
Se habla del reciente y devastador terremoto, de personas que siguen buscando a sus familiares y de comunidades enteras tratando de comprender la magnitud de la pérdida. Se trata, por supuesto, de una tragedia humana inmensa, que merece toda nuestra atención y solidaridad.No obstante, me sorprende descubrir que la emoción que me produce no es muy distinta a la que me dejaron las noticias anteriores.
El escenario cambia, pero el registro emocional, no.12:45. Hablan sobre las vacaciones de medio año.
No se menciona el descanso, ni el tiempo compartido, ni la simple alegría de no tener que poner la alarma durante algunos días. El relato gira alrededor de los accidentes en bicicleta y bicimoto, los choques en carretera y las quemaduras en casa.A estas alturas, estoy segura de que no es el contenido lo que me pesa, sino el lenguaje.
La forma. La sensación de que el mundo, visto a través de la pantalla, consiste fundamentalmente en una larga enumeración de amenazas y desgracias.12:49.
Llegan las presas.Entonces me doy cuenta de algo: he pasado casi una hora repasando todas las maneras en que la vida puede salir mal.Desde hace años me acompaña una intuición –que comparten urbanistas, sociólogos y algunos optimistas incorregibles– de que una parte de la respuesta a la inseguridad consiste precisamente en hacer lo contrario de lo que el miedo nos invita a hacer: salir, caminar, hablar con los vecinos, aprender a reconocer las caras del barrio y volver a habitar los espacios comunes.Jane Jacobs, una de las grandes pensadoras de la vida urbana del siglo XX, llamaba a esto los “ojos en la calle”: la seguridad que emerge cuando los barrios tienen vida. Pero si pasamos horas escuchando que el mundo es, ante todo, un lugar peligroso, quizás no sea tan raro que cada vez nos cueste más salir a habitarlo.¿Cómo reconstruimos la confianza y el deseo de habitar juntos cuando gran parte de nuestra experiencia compartida del país y del mundo transcurre en una sucesión casi ininterrumpida de amenazas?12:58.
Empiezan, finalmente, las noticias.Faltan magistrados suplentes en la Sala Constitucional. La nota explica que esta situación podría afectar la protección efectiva de los derechos fundamentales de los habitantes.
Me pregunto si algunas de las cosas más importantes que ocurren en una sociedad tienen, precisamente, el problema de no parecer suficientemente dramáticas.A la 1 de la tarde tengo una reunión y debo cerrar la transmisión. Me quedo con la duda de cómo terminó el noticiero.
Sospecho que pasará algún tiempo antes de que vuelva a averiguarlo.A las 2 empezará el partido. Lo seguiré, por supuesto, entrelazado con el informe que estoy terminando.
En medio de tanta información que nos empuja hacia adentro, todavía necesitamos algún recordatorio de que el mundo no solo se habita con cautela.También se habita con los demás.emma@futurisconsulting.comEmma Tristán es geóloga y consultora ambiental.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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