M+.- Durante casi un mes las discusiones políticas cedieron espacio a las conversaciones sobre futbol. Las plazas volvieron a llenarse.

Las familias se reunieron frente al televisor. Los amigos se abrazaron.

Miles salieron a las calles con una camiseta verde y una bandera. Por unas semanas, el país cambió de conversación.

Apareció la pregunta que fue creciendo conforme avanzaba el Mundial: ¿y si sí?