SANTA FE.— Hace cien años, los santafesinos abrían las páginas de El Litoral y se conectaban con un mundo que llegaba a través de los cables telegráficos internacionales. En una época sin televisión ni internet, las noticias provenientes de América, Europa, Asia y África desembarcaban diariamente en Santa Fe mediante los despachos de agencias y corresponsales que relataban avances tecnológicos, fenómenos naturales, conflictos políticos y acontecimientos deportivos.

Entre las informaciones destacadas que podían leerse en la edición de julio de 1926 sobresalía la aventura del hidroavión “Buenos Aires” , protagonista de una de las empresas aeronáuticas más ambiciosas de la época. Los aviadores argentinos continuaban su raid entre Nueva York y Buenos Aires, una travesía que despertaba enorme expectativa en todo el continente.

Desde la ciudad brasileña de Pará se informaba que el aviador Duggan había recibido respuesta de la Standard Oil sobre los puntos donde podría abastecerse de combustible, motivo por el cual decidió reanudar la marcha. Según consignaba el despacho, el hidroavión “ha sido limpiado y pintado y esta tarde fue botado nuevamente al agua y provisto de gasolina” .

La cobertura detallaba asimismo el itinerario previsto para los días siguientes. Los tripulantes habían fijado escalas en Tutoya o Amarracao, Cabedello, Boca de San Francisco, Bahía y Victoria, con posibles acuatizajes en Maranhao y Comocín.

La continuidad del viaje dependía de las condiciones meteorológicas, un factor determinante para la aviación de aquellos años. La tapa también daba cuenta de otra noticia aeronáutica internacional.

El célebre piloto británico Allan Cobham debió suspender su raid Londres-Melbourne-Londres luego de la muerte de su mecánico, Elliot. De acuerdo con la crónica, el colaborador resultó gravemente herido por la explosión de un conducto de combustible causada por las altas temperaturas mientras sobrevolaban la región entre Bagdad y Bushire.

El episodio reflejaba los enormes riesgos que enfrentaban los pioneros de la aviación en la década de 1920. Fenómenos medioambientales que golpeaban a varios continentes Los cables telegráficos publicados por El Litoral mostraban un planeta afectado por desastres naturales de gran magnitud.

Bajo el título “Sigue la obra arrasadora de las tormentas e inundaciones” , el diario reunía noticias procedentes de México, Austria, Japón e Inglaterra. Desde México se informaba que las lluvias en la montaña de Malinche habían generado un enorme torrente que destruyó vías ferroviarias durante más de una milla.

El despacho advertía que “este gran torrente arrasa cuanto halla a su paso” y que los daños eran enormes, con un número indeterminado de víctimas. Las inundaciones también amenazaban a la capital mexicana.

Según los informes recibidos, las pérdidas agrícolas en la meseta central alcanzaban los quince millones de pesos y existía preocupación por un posible desabastecimiento de alimentos. En Europa, la Alta Austria sufría el desborde de múltiples ríos.

Las corrientes arrastraban madera, heno y viviendas, mientras puentes y caminos eran destruidos por la fuerza del agua. En la ciudad bávara de Passau, sobre el Danubio, varias casas fueron arrastradas por la correntada.

Las malas condiciones climáticas también afectaban a Inglaterra. Desde Driffield se reportaba una violenta tormenta de granizo que provocó importantes daños en las cosechas de trigo del este de Yorkshire.

En Asia, las lluvias torrenciales castigaban el oeste de Japón . Los ríos desbordados arrasaron aldeas enteras.

Los informes hablaban de al menos 30 personas ahogadas y unas 4.500 viviendas destruidas. A estos fenómenos se sumaba un nuevo terremoto en la isla de Sumatra.

Los despachos enviados desde Padang indicaban que el movimiento sísmico había provocado el derrumbe de múltiples edificios y más de 400 muertos. La población, señalaba el diario, se encontraba “presa de un gran pánico”, mientras los equipos de rescate trabajaban entre los escombros.

Boxeo internacional y figuras de la época Las noticias deportivas ocupaban un lugar destacado en las páginas telegráficas de 1926, especialmente las vinculadas al boxeo , uno de los deportes de mayor popularidad mundial. Desde Los Ángeles se anunciaba que el campeón mundial de peso mosca, Fidel LaBarba , defendería su corona frente al mexicano Jorge Ribers en un combate pactado a doce rounds.

Al mismo tiempo, desde Denver llegaba otra información llamativa para los aficionados: el francés Georges Carpentier enfrentaría a Jack Burke en una pelea de exhibición de cuatro asaltos, con una figura excepcional como árbitro. El despacho precisaba que actuaría como referee el campeón mundial de los pesos pesados, Jack Dempsey, uno de los nombres más célebres del deporte de aquellos años.

Política, conflictos laborales y otros hechos del mundo La edición también reflejaba las tensiones políticas y sociales que atravesaban distintos países. Desde Madrid se informaba sobre la posición de España resp