Barranquilla nunca ha sido especialmente generosa con el reconocimiento institucional de su población LGBTIQ+. Luego de casi dos décadas de administraciones del clan Char, es la única entre las cinco grandes capitales de Colombia que no cuenta con una política pública específica para esta comunidad, aunque se trata de uno de los territorios del país con mayor registro de violencia y discriminación, según Caribe Afirmativo, la organización de la región de referencia en la defensa de los derechos de las personas sexualmente diversas.

Pese a ello, durante los 16 años seguidos en los que se ha realizado la Marcha del Orgullo en la ciudad, la alcaldía había brindado algún respaldo a la jornada. Por ejemplo, con gestos como iluminar el simbólico Malecón del Río con los colores del arcoíris y la presencia de altos funcionarios junto a las organizaciones y ciudadanos que salen a celebrar la diversidad y a exigir pleno reconocimiento de derechos.

Este año, no obstante, ese respaldo fue aún menor. El pasado 28 de junio, no se subió a la tarima en la Plaza de la Paz ningún secretario, como ha ocurrido en marchas anteriores.

Tampoco decoraron el Malecón (aunque iluminaron edificios como la Intendencia Fluvial, el Malecón es significativo por ser el principal ícono urbano y el espacio público más visitado), ni aportaron especialmente el escenario central como otras veces, pues se usó una estructura que está instalada hace rato para la transmisión de partidos de fútbol. En la reunión de evaluación del evento que se llevó a cabo esta semana, la Mesa LGBTI —en la que confluyen las principales organizaciones sociales de Barranquilla y el Atlántico— criticó “la ausencia de policías para acompañar el desfile”, como me lo afirmó un vocero de ese colectivo.

En voz baja, algunos presentes comentaron que también llamó la atención el silencio en redes sociales del alcalde Álex Char, quien otros años ha trinado saludando la marcha.En el día del Orgullo LGBTI los invito a reflexionar sobre los derechos de los demás y a respetar las diferencias que nos hacen diversos, pero que reafirman nuestra humanidad. En esta #CapitalDeVida trabajamos por la inclusión, ¡Somos una ciudad para todos! pic.twitter.com/LhuDzljs2E— Alejandro Char (@AlejandroChar) June 28, 2019 Entre los preparativos que se contemplaron informalmente en encuentros previos, con presencia del contratista que funge de enlace entre la administración distrital y la comunidad LGBTIQ+, incluso se había hablado con detalles de una supuesta carroza en la que desfilaría la gerente de ciudad Ana María Aljure y de vestir con luces de colores la “Luna del Río”, la rueda gigante del Malecón que fue inaugurada en diciembre pasado.

Varios líderes LGBTIQ+ a los que consulté coinciden en que temen que todo esto se trate de una respuesta por la posición de algunas organizaciones frente a la reciente puja por la presidencia, en la que la maquinaria de los Char presionó a contratistas a buscar votos para Abelardo de la Espriella. Como se sabe, el presidente electo ha dicho en varias ocasiones que no está de acuerdo con el matrimonio igualitario ni con la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

Su proyecto antiderechos llevó a la Mesa LGBTI del Atlántico a invitar a votar por los candidatos que defendieran los Derechos Humanos, y a que Caribe Afirmativo declarara específicamente que un gobierno de De la Espriella “sería de retroceso y de amenaza a los derechos de las personas LGBTIQ+”. Esa frase es de Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo, quien para esta columna me expresó que lo que más le preocupa es la deuda histórica de la dirigencia de Barranquilla con la población sexualmente diversa.

La alcaldía de Char ni siquiera enuncia concretamente la política pública LGBTIQ+ en su Plan de Desarrollo, sino que la anunció en 2024, luego de que una delegación de la Embajada de Estados Unidos viajara a Barranquilla a participar en la Marcha del Orgullo (cuando aún estaba Biden).En Barranquilla, la política pública LGBTIQ+ será una realidad! En este fin de semana simbólico, dedicado al #Orgullo2024, quiero contarles que desde ya empezamos a trabajar en la construcción de una política pública que brinde garantías, reconozca y reivindique los derechos de…— Alejandro Char (@AlejandroChar) June 29, 2024 Después de eso, la administración firmó un contrato directo por 300 millones de pesos con Acopi Atlántico —el gremio de las MiPymes— para elaborar la estrategia de la política.

El contrato original vencía en diciembre de ese año. Pero, dos años después, el único avance público visible son comunicados asegurando que el plan integral para los LGBTIQ+ “avanza”. “Nos preocupa la idoneidad de ese contratista, cuando hay organizaciones muchísimo más expertas y en el borrador que hemos visto no era claro cuáles iban a ser los objetivos, las líneas estratégicas y el plan de inversión de la política”, agregó Castañeda.

Consulté a la alcaldía para incluir su versión, pero al cierre de esta columna no habían respondido. Si fue un mensaje o sólo una coincidencia, el tiempo lo dirá.

Lo cierto es que la primera Marcha del Orgullo después de ganar Abelardo encontró intacto el rezago de Barranquilla frente a la población LGBTIQ+ y dejó a sus organizaciones más alerta que tranquilas.