Las acusaciones ya han enseñado todas sus armas en el juicio del caso Kitchen, que afronta su recta final este julio en la Audiencia Nacional. Esta semana, la Fiscalía Anticorrupción fue la primera en exponer ante el tribunal su alegato final y aprovechó para describir cómo la “cúpula” del Ministerio del Interior de Mariano Rajoy puso en marcha en 2013 un plan de espionaje contra el extesorero popular Luis Bárcenas.

El ministerio público lo definió como un “operativo parapolicial delictivo”, que buscaba “sustraer” documentos “comprometedores” que el excontable del PP aún podía guardar de altos cargos del partido para, de esta forma, “boicotear” y “obstaculizar” el caso Gürtel, que entonces acorralaba a la formación. “Tenía por objetivo quitarle los papeles que comprometían al presidente”, remachó la Abogacía del Estado, que tomó la palabra después.Seguir leyendo