SEÑOR DIRECTOR:La baja tasa de natalidad en Chile no es sólo un fenómeno demográfico, sino un problema estructural que expresa una reconfiguración profunda de nuestros valores culturales, familiares y personales. En el corazón de esta crisis se encuentra una concepción nueva de libertad, la que percibe la maternidad y paternidad no como realización, sino como una limitación al desarrollo personal.

Para revertir esta tendencia en nuestro país, se vuelve necesario revalorizar la familia, tanto en la vida social como política, elemento fundamental de todo cambio cultural. Ello exige políticas económicas y laborales que permitan compatibilizar familia y trabajo.

Requiere, asimismo, respetar la autonomía de la familia como institución. Un Estado que se expande innecesariamente opaca su rol social y la somete a lógicas que no le son propias.

Revalorizar la familia significa devolverle el espacio para decidir. Joaquín BarriosInvestigador de Res Publica