México-EU, ante una era de incertidumbre comercial tras 250 años de vecindad

Estados Unidos cumple 250 años de vida independiente, 45 años más que su vecino del sur, México, con el que comparte más de 3 mil kilómetros de frontera y con quién celebró en 2022 el primer bicentenario de relaciones diplomáticas. Se trata de una relación indisoluble que ha atravesado distintos momentos, desde acuerdos estratégicos en los diversos asuntos de la agenda hasta inevitables desencuentros políticos, todo ello, tan solo en las últimas tres décadas.
La decisión anunciada el pasado miércoles por parte del gobierno de Donald Trump, de no renovar el T-MEC por otros 16 años y mantenerlo bajo revisión anual por los restantes 10, hasta su extinción en 2036, volvió a llevar a esta relación a un punto de incertidumbre, esta vez en el plano comercial. Y es que ambas naciones lograron junto a Canadá, en 1994, una real integración económica con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sucedido en 2018 y 2020 por el Tratado Comercial México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
A la par de la histórica asociación económica, las agendas de seguridad y migración han sido las principales fuentes de fricción y debate en las administraciones de ambos lados del río Bravo. En cuanto a seguridad en las últimas tres décadas, desde la implementación de la Iniciativa Mérida en 2008 entre los presidentes George W.
Bush y Felipe Calderón, que se mantuvo con Fox y Peña Nieto; más recientemente, el Entendimiento Bicentenario con los mandatarios Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador, hasta la Estrategia de Seguridad de las administraciones Donald Trump-Claudia Sheinbaum, asuntos como el combate a los cárteles de las drogas –hoy designados por Estados Unidos como organizaciones terroristas–la migración ilegal, el tráfico de armas hacia México y recientemente la solicitud de extradiciones de políticos relacionados con el narco, se han convertido en asuntos que han enfrentado escenarios de alta tensión institucional. Por ejemplo, la crisis del fentanilo derivó en una presión mayor de Washington a México para reforzar la lucha contra los carteles de la droga y a su vez, la exigencia mexicana de frenar el flujo de armas de fuego de alto calibre que arman a estos grupos.
En cuanto a los flujos migratorios provenientes de centro y Sudamérica, en el periodo de 2018 a 2023 y la gestión de la frontera común, se convirtió en un tema central de la política interna estadounidense, transitando de políticas restrictivas unilaterales a acuerdos de contención y retornos humanos compartidos. La integración pasa también por las poblaciones en ambos lados de la frontera que comparten cultura y tradiciones.
En Estados Unidos viven más de 37 millones de personas de origen mexicano y una comunidad de más de un millón de estadunidenses lo hacen en suelo mexicano. Para muchos especialistas, al cumplir este sábado Estados Unidos un cuarto de milenio de historia independiente, el reto que viene para la relación bilateral no es desaparecer las diferencias políticas, de seguridad y económicas, sino gestionarlas llevando como prioridad el que la prosperidad del vecino del norte depende, en gran medida, de mantener una alianza estratégica, madura y de mutuo respeto con su aliado de la frontera sur. *mcam
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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