El Recetario de una tragedia: pólvora, negligencia y niñez

A menudo nos asomamos a este espacio para desmenuzar las fallas gubernamentales, pero hoy toca desnudar una veta de la irresponsabilidad social que estremece por su absoluta falta de sentido común. Sucedió durante la graduación del kínder Centenario, de la colonia Campo Nuevo Zaragoza.
Un grupo de niños de apenas cinco años, arropados por la ilusión de sus familias, acudieron a celebrar el fin de su primera etapa escolar. Por razones que solo la directora conoce, el evento se trasladó a las instalaciones de un colegio particular.
Hasta ahí, el protocolo avanzaba bajo los cauces de la normalidad.No obstante, la imaginación del personal docente y administrativo, infectada por un afán absurdo de competir en la parafernalia y la espectacularidad, rebasó cualquier límite de la comprensión humana y la seguridad básica. Concepción Ríos, una bisabuela que acudió a acompañar a su pequeño, notó una misteriosa base colocada justo al centro del patio, cercada peligrosamente por las sillas de los invitados y los menores.
Así, sin el menor pudor, sin permisos y sin protocolos, decidieron encender pirotecnia en un espacio cerrado. ¿A quién en su sano juicio se le ocurre meter fuego y pólvora en un recinto repleto de niños?El desenlace era predecible: los fuegos artificiales se salieron de control debido a una pésima manipulación, detonando desordenadamente hacia los asistentes.
El festejo se transformó en terror; una lluvia de chispas desató estampidas, crisis nerviosas colectivas y heridas. El verdadero escándalo, no obstante, vino después.
En lugar de priorizar el auxilio y dar parte a Protección Civil, la directiva optó por la complicidad del silencio. Si el caos no se hubiera transmitido en vivo por las redes sociales, la negligencia habría pasado "de noche".Y para cerrar con broche de oro, los directivos pidieron a los padres borrar o "bajar" los videos, pretendiendo sepultar una eventual tragedia provocada por ellos mismos.
¿Cuál era la pretensión? ¿Ocultar que jugaron a la ruleta rusa con vidas de cinco años por un fútil aplauso?
No nos equivoquemos: el riesgo no radicó en la pólvora, sino en la ligereza con la que se desplaza la seguridad de los menores por un instante de aplausos. Queda en manos de las autoridades educativas fijar un precedente claro, antes de que la próxima ocurrencia escolar se convierta en un suceso imborrable.angel.carrillo@multimedios.com
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.