Hoy más que nunca soy consciente de que el “hubiera” no existe. Es triste ver el desastre y la manera irrespetuosa y arrogante en la que, desde hace cinco años y medio, se ha transformado la dirección y representación de nuestro deporte nacional, la charrería.

Esto ha ocurrido bajo la administración de José Antonio Salcedo López (2020-2024) y en lo que va de la gestión de Salvador Barajas del Toro (2024-2026), quienes hicieron a un lado cualquier restricción estatutaria para cumplir con sus objetivos comerciales, patrocinios y la venta de Campeonatos Nacionales al mejor postor. En estos periodos se concretó el mayor número de irregularidades jamás vistas; durante casi seis años se ignoró el estatuto que da vida y regula a esta Asociación Civil, la cual se constituyó originalmente mediante un acuerdo nacional.

Por todo esto me pregunto: ¿qué hubiera pasado en la Federación Mexicana de Charrería (FMCH) si, en vez de “Toñote”, Ricardo Zermeño Barba hubiera llegado a presidir la institución? Zermeño es un hombre honesto que costeó su campaña con recursos propios para no adquirir compromisos con nadie; un charro comprometido con nuestro deporte en todos sus aspectos, con su gente, sus tradiciones y su historia.

Incluso contemplaba apoyar a los artesanos, quienes son fundamentales para este deporte-arte y a los que se planeaba tomar muy en cuenta. Al no ser así, la Charrería Organizada vive hoy situaciones completamente irregulares.Por un momento se llegó a pensar que, con la llegada de Barajas del Toro, la gestión de Salcedo López había terminado y sus acuerdos habían quedado en el pasado.

Lamentablemente, esos compromisos le fueron heredados a la nueva administración. Esto se confirma con la realización del LXXXII Congreso y Campeonato Nacional Charro 2026 en San Luis Potosí.

Dicha sede, fuera de toda norma estatutaria, albergará tres campeonatos nacionales casi de manera consecutiva (2023, 2024 y 2026), lo que indica abiertamente que se utiliza la estructura operativa y estratégica de la Federación para el beneficio personal de un pequeño grupo que la controla. Sin duda alguna, el Congreso y Campeonato Nacional es el evento más importante del año porque en él participaba toda la charrería federada de México y de la Unión Americana.

No obstante, este año varios estados no tendrán representación debido al puntaje mínimo que los directivos impusieron de forma unilateral, lo que limita a los equipos pequeños y deja un Congreso Nacional incompleto.A pesar de todo, este evento debería ser el conducto apropiado para que un presidente nacional muestre su proyección, sus planes a futuro y los apoyos para el siguiente año; pero, sobre todo, para reforzar la unión y fortalecer al único deporte nacido en México. Por el contrario, hoy en día el Congreso y Campeonato Nacional representa todo lo opuesto.

Todos somos testigos de dos administraciones mercantilistas que exhiben lo peor de su gestión, carente de los principios básicos de honorabilidad y respeto.¿Qué está pasando en la Charrería Federada? ¿Quién toma las decisiones que destruyen el trabajo de los expresidentes que formaron una institución con más de 92 años de vida?

La pregunta que más se hace la gente es: ¿quién está manejando a la Federación pasándose el estatuto por el “Arco del Triunfo”? Lo más lamentable es que, de manera inexplicable, la comunidad de la charrería federada lo está permitiendo.