SANTA FE.— En los primeros días de julio de 1967 se inauguró en la galería San Cristóbal una muestra compuesta por terracotas de José Sedlacek y óleos del entrerriano Juan Carlos Migliavacca , que ese mismo año integró la Selección de Artistas Plásticos de su provincia en el Certamen Bienal de Valores Plásticos del Interior en la Capital Federal. Presentó a los dos artistas plásticos, para entonces ya afamados cada uno dentro de su campo específico, la profesora Ana María Paris , según consignó El Litoral en su edición del día domingo 2 de julio de ese año .

El escultor "Sedlacek, c on un espíritu inquieto y renovador tan importante en la actividad creadora , ha transformado la arcilla, materia inerte, en estas figuras de líneas simples y puras”, aseveró. Y expresó después que tales figuras "demuestran una vez más el dominio de la técnica de este artista incansable que no sabe de claudicaciones, porque para él el arte en general, y la escultura en particular, son parte integrante de su sentir".

Sedlacek, oriundo de Europa Central, llegó muy joven a Santa Fe, a principios del siglo pasado. Abordó diversos materiales: la piedra, el yeso y el barro entre otras, a través de los cuales indagó en la abstracción y la figuración .

El pintor Al referirse a Migliavacca, Paris habló de un "trabajador entusiasta y sencillo". Y aseveró acto seguido que "sus cuadros planos de color encierran una poesía que lucha por desarrollarse plenamente" .

Agregó que "Migliavacca trata de encontrarse a sí mismo, y en su búsqueda utiliza la materia que dé vida, expresión y romanticismo a sus obras, pertenecientes al mundo maravilloso de la pintura, que tanto nos deleita y conmueve ". Este artista, fallecido el 16 de agosto de 2004, se inició en el terreno de la plástica siendo adolescente, mientras trabajaba en el ferrocarril.

Y llegó a ubicarse entre los paisajistas más reconocidos de la vecina provincia de Entre Ríos. La poetisa En el cierre del acto inaugural de la muestra, Sonia Leonhardt recitó algunos poemas de los que es autora "con el beneplácito de la concurrencia", según la crónica de El Litoral.

Un dato a destacar es que Leonhardt era una frecuente colaboradora del suplemento literario que por esos años publicaba el diario. Por ejemplo, en abril de 1970 publicó "Elegía para una historia de otoño" , uno de cuyos versos dice: "Yo hubiera podido preguntar quién estuvo escuchando contra el despecho de los vidrios las historias nacaradas del viento".

Seis décadas después, cabe pensar que aquella muestra era un punto de encuentro, de confluencia de escultura, pintura y poesía. Es evidente que en aquella Santa Fe (El Litoral fue testigo) la creación artística ocupaba un lugar privilegiado.