¿Por qué estamos tan dispuestos a creer lo increíble?

En 1993, Paul Auster publicaba El cuaderno rojo, donde recogía las casualidades y rarezas más notables de su vida y la de sus amigos. Una de ellas era una carta que el autor fallecido en 2024 encontró en el buzón de su casa.
Era la devolución de una misiva que supuestamente el propio Auster había enviado a un tal Robert M. Morgan a su domicilio en Seattle.
En el sobre habían tachado el nombre del destinatario y escrito “No vive en esta dirección”.Seguir leyendoPalabras por inventar— John Koenig aborda en su Diccionario de tristezas sin nombre la tarea de bautizar emociones y sentimientos que experimentamos y que no estaban aún en nuestro vocabulario.— Uno de los neologismos más bellos es anemoia, que describe la nostalgia por una época que nunca hemos vivido. La persona anemoica se encuentra siempre fuera de lugar y siente anhelo por otro mundo, tiempo o situación.— Otro es gnossienne.
Según Koenig, es la conciencia de que alguien conocido tiene una vida interior misteriosa. Es decir, que esa persona piensa y se comporta en su vida privada de una forma muy distinta a lo que imaginamos.
Información de El País. Edición y redacción: Noticias Today.
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