Dyson acaba de hacer el agosto, literalmente. La marca ha lanzado justo a tiempo para la temporada de calor su primer ventilador portátil de mano, el Dyson HushJet Mini Cool, y la jugada parece haberle salido bastante bien: ahora mismo está agotado en su web en los tres colores disponibles.

Después de probarlo durante una de esta última semana en la que salir a la calle parecía una actividad de riesgo, entiendo perfectamente el éxito.Se trata de un dispositivo que es pequeño, que cabe bien en el bolso y, sobre todo, que saca muchísimo más aire del que esperas al verlo por primera vez. Con sus 212 gramos, es bastante ligero y su portabilidad es clave, pudiéndolo llevar tanto en la mano como colgado con una cuerda.

Asimismo, el tacto es muy agradable, resulta cómodo de coger y la forma del cuerpo hace que se sujete con bastante naturalidad.Solo de un vistazo rápido sabes que es Dyson por su diseño: los acabados, la mezcla de colores, las curvas y esa sensación de producto muy pensado están ahí. Tiene, eso sí, una forma un poco peculiar y ligeramente sugerente y, desde luego, no es un aparato que pase desapercibido.

Está disponible en tres combinaciones: azul marino y azul cobalto, rojo con azul cielo y blanco con un ligero tono rosado.Pero lo mejor no es el diseño, sino la potencia. Ni parece ni es uno de esos pequeños ventiladores de plástico barato que empiezan a vibrar o crujir en cuanto los pones al máximo.

Tiene cinco velocidades y un modo Boost y en los niveles altos el chorro de aire es realmente fuerte. Según Dyson, el flujo alcanza una velocidad máxima de 25 metros por segundo gracias a un motor sin escobillas capaz de girar hasta 65.000 revoluciones por minuto.

El aire sale bastante focalizado, con fuerza y de una forma constante.Para que esto sea así, la boquilla tiene una rejilla en forma de malla que, según Dyson, ayuda a ordenar el flujo de aire, reducir las turbulencias y evitar algunos de los zumbidos más agudos. Asimismo, la parte superior se puede girar 360 grados, por lo que es fácil orientar el chorro hacia donde quieras.

Lo puedes poner hacia arriba para cuando lo llevas colgado en el cuello o en 90 grados si lo dejas encima de la mesa –viene con una pequeña base incluida para ello–.Sobre el papel, y en la mayoría de los casos también en la práctica, se trata de un dispositivo bien pensado y de un producto útil que realmente se nota. Ahora bien, no todo es magia.

Estando a 41 grados a la sombra como hemos estado en Zaragoza, en la calle incluso con toda la potencia de este ventilador lo único que movía era fuego. A esas temperaturas y al aire libre, poco puedes hacer.No obstante, en el metro por ejemplo, me ha salvado la vida.

Frente al clásico abanico, que tienes que mover tú misma y que no da ni la mitad de aire, este Dyson HushJet Mini Cool es un alivio bajo tierra en Madrid.La segunda pega es que, como decía más arriba, discreto no es. Pero aquí aplicaría bien el ‘ande yo caliente…’, solo que al revés.

Tiene una forma que llama la atención, aunque poco me ha importado cuando el resultado ha sido sobrevivir al calor.Lo que me convence menos sobre su poca discreción es el ruido. Dyson lo ha llamado HushJet y asegura que ha trabajado para reducir el sonido más agudo y molesto de este tipo de motores.

Puede ser cierto, porque el sonido no resulta especialmente desagradable, pero eso no significa que sea silencioso. En el nivel más bajo, la marca declara 52 decibelios.

En la velocidad 5 sube hasta los 68 decibelios y en el modo Boost llega a los 72,5. Decibelios aparte, es bastante ruidoso.Finalmente, sobre la batería, mi experiencia es que ha respondido bastante bien.

Tiene una capacidad de 5.000 mAh y Dyson promete hasta seis horas de funcionamiento, aunque esa cifra corresponde a la velocidad más baja. Como ocurre siempre con este tipo de productos, cuanto más subes la potencia, antes se agota.

Pero una jornada usándolo en distintos momentos te la cubre sin problema.Se carga mediante USB-C, el cable viene incluido y la carga completa tarda oficialmente unas tres horas. En la caja también se incluye la base, el cordón para llevarlo colgado y una bolsa de viaje.Y, ahora, la pregunta: ¿merece la pena?

Cuesta 99 euros, que es una cantidad considerable para un ventilador de mano. No estamos ante el típico modelo de 15, 20 o 25 euros que compras para salir del paso.

Aquí prácticamente hay que plantearse si quieres gastar 100 euros en un aparato que, al final, lo que hace es darte aire. Así que comprarlo o no depende mucho de cómo lo vayas a utilizar.Está claro que parte del precio corresponde a la marca.

Es Dyson y se paga. Pero también es verdad que he probado bastantes ventiladores de mano baratos y ninguno tiene demasiado que ver con este.

La potencia es mayor, está mejor construido, el tacto es más agradable, resulta más cómodo de sujetar y la posibilidad de colocarlo sobre la mesa o llevarlo colgado hace que sea más útil. Pero sobre todo se trata de un producto bastante premium que sabes que te durará mucho tiempo.

Es que es un producto sólido, bien terminado y pensado para aguantarte muchos veranos.¿Es imprescindible? Evidentemente, no.

La humanidad ha sobrevivido muchos años con abanicos de tres euros y ventiladores comprados en el bazar. Pero también es verdad que, después de probar este Dyson en plena ola de calor, cuesta volver a uno de esos modelos pequeños que apenas mueven aire.