SANTA FE.— A casi una semana del devastador doble terremoto que sacudió a Venezuela , la situación humanitaria es desesperante. El gobierno oficializó este martes que la cifra de víctimas fatales ascendió de forma dramática a 1.943 personas, mientras que los heridos ya duplican los registros previos y superan los 10.500.

En medio de este escenario de ruinas, los rescatistas concentran sus esfuerzos en un operativo contrarreloj para localizar a un nene argentino de 8 años que desapareció luego de el colapso de un edificio en la zona costera de La Guaira. Un balance oficial que estremece El reporte brindado este martes por el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela , Jorge Rodríguez, expone el verdadero alcance de la catástrofe provocada por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon al país el pasado 24 de junio.

En apenas veinticuatro horas, el conteo saltó de los 1.719 fallecidos informados el lunes a las 1.943 víctimas fatales confirmadas hoy. La presión sobre el sistema sanitario es extrema.

Los heridos pasaron de 5.034 a 10.571 en el último balance, reflejando el ingreso masivo de afectados a los centros asistenciales. De acuerdo con el documento oficial, unas 22.619 personas están recibiendo atención médica en diferentes hospitales, mientras que el número de damnificados directos que perdieron sus hogares ya se ubica en 15.866.

En la imagen de los operativos se puede observar la tremenda complejidad de las tareas de remoción de escombros: los brigadistas deben asegurar e inspeccionar enormes placas de hormigón inclinado para poder buscar sobrevivientes en los huecos y espacios confinados que quedan debajo de los colapsos. La dramática búsqueda de un menor argentino El impacto de la tragedia golpea de cerca a la Argentina .

Las autoridades locales y los cuerpos internacionales de rescate centran un operativo especial en La Guaira para intentar dar con el paradero de Lucas Gámez, un nene argentino de 8 años. Lucas desapareció el pasado miércoles junto a su tío inmediatamente después del doble movimiento telúrico, en el momento exacto en que se desplomó la estructura del edificio donde se encontraban alojados.

La urgencia de los brigadistas se intensifica a cada minuto que pasa, mientras familiares y allegados esperan un milagro entre los escombros de una de las localidades costeras más afectadas por la liberación de energía sísmica. Desesperación por los desaparecidos y respuesta internacional La incertidumbre sobre el paradero de miles de ciudadanos mantiene en vilo a toda la población.

La plataforma independiente "Desaparecidos Terremoto Venezuela" reportó un escenario sumamente complejo: de un universo total de 57.752 personas buscadas activamente por sus familias, unas 15.097 ya pudieron ser localizadas o restablecieron el contacto, pero todavía quedan 42.655 personas con las que no se ha logrado comunicación alguna. Frente a un panorama habitacional y sanitario totalmente desbordado, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) inició a desplegar asistencia humanitaria masiva.

El coordinador de la ONU en Venezuela , Gianluca Rampolla Del Tindaro, confirmó el envío urgente de 10.000 bolsas mortuorias para colaborar con la gestión de la crisis en las zonas críticas. Asimismo, el organismo internacional reforzó los equipos de rescatistas en el terreno, detallando que se contabilizan al menos 2.500 estructuras gravemente afectadas, muchas de las cuales sufrieron un colapso estructural completo.

Este doble terremoto ya se perfila como uno de los desastres naturales más destructivos en la historia de la región en el último siglo. Mientras la ayuda internacional empieza a llegar de forma paulatina para mitigar el desborde sanitario y la falta de techo de miles de damnificados, las próximas horas serán cruciales para definir el destino de las miles de personas que siguen incomunicadas bajo las ruinas.

La velocidad de los equipos de rescate en el terreno dictará la diferencia entre la vida y la muerte en una Venezuela que hoy llora a sus muertos.