BUENOS AIRES.— Luego de un 2025 en el cual se discontinuó el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) y a un año de que cumpla 30 de su primera edición, ayer por la tarde en la Casa de la Cultura se dio a conocer la programación de este encuentro escénico organizado por el gobierno porteño. El FIBA 2026 comenzará el miércoles 9 de septiembre con la presentación de un espectáculo de Bob Wilson, un gran creador escénico fallecido en julio del año pasado, y culminará el domingo 20 del mismo mes.Durante 12 días, la ciudad volverá a cumplir el rito de intentar que el público local y sus creadores tomen contacto con experiencias de performance, música, obras site-specific y artes interdisciplinarias nacidas y criadas en otras ciudades del mundo.

Para el anuncio de la programación ante periodistas, creadores y funcionarios, tomaron la palabra Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, y Federico Irazábal, el director del FIBA desde hace una década. En lo formal, durante estos 10 años el FIBA fue cambiando de formatos y de calendario, pero en 2025, por primera vez, perdió su continuidad; solamente se realizaron unas jornadas que llamaron “El FIBA piensa al FIBA” destinadas a reflexionar sobre el encuentro escénico que venía perdiendo público e incidencia tanto local como internacional.

Y, asimismo, el año pasado se anunció que empezaría a realizarse cada dos temporadas y en el mes de septiembre, como fue en sus inicios, y no durante el verano como venía sucediendo en las últimas ediciones.“Después de ‘FIBA piensa al FIBA’ nos propusimos revisar el festival, escuchar a artistas, programadores y directores para entender cuáles son hoy los desafíos de una capital cultural como Buenos Aires. El resultado es una programación que reafirma el compromiso de la gestión del jefe de Gobierno Jorge Macri con el fortalecimiento de la producción artística y la circulación internacional, construida para tender puentes entre la escena porteña y el mundo”, apuntó la ministra. “Al mismo tiempo que el FIBA dialoga con los grandes maestros que marcaron la escena occidental y dejaron un legado fundamental, busca también a artistas de muy diversos países, culturas e identidades para indagar en lo más contemporáneo de sus vidas, sus búsquedas y sus prácticas artísticas”, sumó Irazábal.

La programación La programación internacional, la franja que siempre ocupa un lugar clave de la oferta de este festival, estará conformada por 7 producciones (en la edición 2024 se presentaron 20 montajes extranjeros). En esta oportunidad, el material seleccionado proviene de Europa, Asia y América Latina.

En distintos espacios todavía a definir, a lo largo de 12 días se irán presentando las obras Contre-nature, del coreógrafo francés Rachid Ouramdane; Dorian, del director estadounidense Bob Wilson quien ya formó parte del FIBA en 1999 con Persephone, en una producción lituana; LETTERS, de Diego Aramburo y Beatrice Fleischlin, una coproducción entre Bolivia y Suiza; KIN (Long): Proyecto Yeonhee I, de la compañía surcoreana Liquid Sound; NO/MAS/SACRE, del español Reinaldo Ribeiro; Instante, de Juan Ignacio Tula, con producción francesa; y La Luna en el Amazonas, de Mapa Teatro, grupo referente de la creación escénica colombiana que presentará esta obra de teatro documental. Para la franja de obras nacionales, que es el imán de los programadores internacionales que suelen llegar al FIBA, se presentaron 984 proyectos.

Del material disponible quedaron 23 obras que harán funciones en diversas salas porteñas y en sitios específicos por fuera de la arquitectura teatral tradicional. El listado está compuesto por Charleville carruseles, de Fernando Rubio y Rocío Gómez Cantero: La gravedad de las burbujas, de Juan Pablo Galimberti, Los pasteleros, de Ricardo Tamburrano; Una casa en Biarritz, de Catherine Biquard; Atlas de un mundo imaginado, de Aliana Álvarez Pacheco y Silvia Gómez Giusto; Liquidación total, de Eliana Murgia; ¡Oh cabezas locas de las religiosas!, de Mia Miceli; Amanuences, de Constanza Feldman; Menos detalles, de Gustavo Tarrío; Venado asesino, de Maruja Bustamante; FLOTA, rapsodia santafesina, de Javier Swedzky; Chayka, de Valentino Grizutti; Juego del tiempo, de Margarita Bali y Gerardo Litvak; Parece ser, de Iván Haidar; Que xou da Xuxa é esse?, de Leticia Mazur; Saraos Uranistas, de Juanse Rausch; Ojos látigo, de Leticia Coronel; Tronco, naturaleza viva, de Mayra Bonard; Una sombra voraz, de Mariano Pensotti; En mitad de tanto fuego, de Alejandro Tantanian; El trabajo, de Federico León; Mi joven vida tiene un final, del coreógrafo Pablo Rotemberg; y Estéticas de lo cotidiano, de Florencea Fernández.La batería de propuestas incluye también una producción del Teatro Colón, Principio de éxtasis, de Goyo Montero; y el Complejo Teatral de Buenos Aires estrenará Ópera de los tres centavos, del uruguayo Gabriel Calderón; repondrá Rossini cards, coreografía de Mauro Bigonzetti, por el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín; y estrenará La lluvia de fuego, que contará con puesta de Marilú Marini.

Entradas accesiblesA partir del 15 de julio saldrán a la venta las entradas de algunos de los montajes internacionales y, días después, las del resto de la programación que todavía está en proceso. Según Ricardes, el valor de los tickets será económico y habrá la posibilidad de adquirir abonos, que estarán disponibles en la página fiba.ar.

Para esta oportunidad, según informaron a LA NACION desde Cultura, el FIBA contará con un presupuesto de unos 850 millones de pesos. La cifra comprende aportes de la Ciudad como también de organismos de cooperación internacional, entre otros.Cuando se presentó la programación del FIBA anterior se anunció que se iba a realizar una bienal de danza contemporánea que, finalmente, no se concretó.

En un apartado con LA NACION luego de la presentación, Ricardes indicó que el gobierno porteño está trabajando en un encuentro de danza y de circo para 2027. Por otro lado, el año próximo, se celebrarán las 30 décadas del FIBA y como no habrá una edición del festival, la ministra imagina realizar alguna acción puntual para recordar a los destacados creadores internacionales que han pasado por este gran encuentro escénico porteño.