Paralelamente al Mundial de fútbol es tradición que se juegue también, fuera del campo, el Mundial de las aficiones. Siempre se intenta identificar a los seguidores más cuantiosos, a los que más lejos se han desplazado o, simplemente, los más ruidosos, que inundan de alegría las ciudades en las que juega su selección.

En este campeonato del mundo de 2026 hay dos aficiones que han sobresalido por encima de las demás, al menos en esta primera fase. La que más comentarios ha provocado ha sido la escocesa.

Tiene al mundo entero encandilado por el buen ambiente que han creado en Boston, ciudad en la que jugó su primer encuentro ante Haití (su única victoria), y en Miami, donde encajaron una escuálida derrota contra la selección de Marruecos. Cómo será la actitud de la 'Tartan Army' (como se conoce a los escoceses), que incluso los periódicos locales de las ciudades que los han acogido se rinden ante ellos y les agradecen su comportamiento.Entre sus rasgos más llamativos destacan las gaitas y los cánticos.

El No Scotland, no party (sin Escocia no hay fiesta) se ha convertido en un himno allá por donde pasan los escoceses. Y, en este caso, otro himno que les sonará a todos y del que se han apoderado durante el Mundial ha sido la mítica canción Yes sir, I can boogie del dúo español Baccara, que llenaba las pistas de baile allá por 1979.

¿Por qué? Pues porque el central Andrew Considine, ya retirado, hizo viral un vídeo suyo en 2015 bailando esta canción durante su despedida de soltero.Y luego su pasión por la cerveza, que merece mención aparte.

Los escoceses, no es ninguna novedad, son expertos en vaciar pintas y barriles, para fervor de los hosteleros que les atienden. En Boston dejaron, literalmente, secos varios pubs y se formaban colas de 200 y 300 personas para entrar a los locales a consumir.

Imaginen 40.000 aficionados sedientos de cerveza y fútbol bebiendo durante todo el día. Su primer Mundial en 28 años (no acudían a uno desde Francia '98) bien vale este exceso.Y si justificado está el despliegue de la 'Tartan Army' luego de seis mundiales viéndolos por la televisión, igualemente lo está el de la afición noruega que también se estrena en el s.XXI.

Con Haaland al frente, los vikingos solo han necesitado dos partidos para sellar su clasificación para dieciseisavos de final, hecho que no dudaron en celebrar los futbolistas nórdicos con todos sus aficionados después de vencer a Senegal. Y lo hicieron con una tradicional coreografía que se ha hecho viral desde el inicio del torneo.

Todos sentados en el suelo comienzan a remar al ritmo de un tambor que cada vez suena más rápido. Con esto pretenden representar lo que solían hacer los barcos vikingos noruegos hace miles de años justo antes de las batallas y que significa la unión de todos ellos, dar todo por el compañero.

Con ese espíritu quieren llevar en volandas a Haaland, Odegaard y compañía a hacer historia en su primer Mundial.