Indisciplina en el fútbol tico: 4 razones por las que nuestro balompié no da la talla
Llegó la hora de meter el dedo en la llaga. Estamos embriagados de fútbol gracias al Mundial 2026, pero hay que pegar los pies en la tierra: quedamos fuera de la copa, hicimos una eliminatoria ridícula, nuestro fútbol está en su etapa más sombría en décadas y, siendo sinceros, apostamos más a la fe que a la certeza de que vendrán tiempos mejores.Debemos reconocer que el balompié tico no llegó a esta etapa decadente porque un único jugador se enfiestó, se tomó fotos de escasa elegancia o, lamentablemente, se vio envuelto en un suceso violento.
Sí, eso sucedió y está mal, pero estamos en crisis por muchos motivos más.¿Cuáles son esos motivos? ¿Cómo pasamos de ser 13 en el ránking de la FIFA, a ser 51?
RD buscó respuestas más allá de la frase “indisciplina” que, aunque es acertada, también es demasiado simplista.Para ello, hablamos con Cristian Gamboa, Christian Bolaños y Celso Borges, tres jugadores insignia del fútbol tico que cumplieron el sueño y desarrollaron una larga carrera en Europa. También conversamos con José Luis Rodríguez, director y fundador de Fútbol Consultans, empresa formadora de talento que envía decenas de jóvenes a estudiar a Estados Unidos con una beca deportiva (esos que recientemente golearon a la selección Sub-23); finalmente, hablamos con Byron Castro y Germán Retana, dos especialistas en coaching y liderazgo que han acompañado a equipos de primera división y selecciones en la formación integral de los jugadores.Con ellos desenmarañamos los temas que realmente forjan nuestro fútbol: nutrición, descanso, fuerzas básicas, inversión, proyecto, instalaciones, responsabilidad.
Así, puntualizamos cuatro razones que explican nuestro fracaso.1. Zona de confortA mediados de 2010, con 21 años, un joven futbolista liberiano recibió una oferta para irse a jugar a la segunda división de Noruega con el Fredrikstad.
Junto a su pareja, dejó las cálidas playas guanacastecas por un sueño en los gélidos estadios noruegos. Según explicó Gamboa a RD, por su mente nunca pasó la posibilidad de volver a Costa Rica.A diferencia de Borges y Bolaños, Gamboa nunca jugó en uno de los “cuatro grandes” de fútbol tico.
Eso en parte fue beneficioso, ya que no lo pensó dos veces para irse del país; en aquel entonces el Municipal Liberia acababa de ser campeón, pero no tenía las comodidades ni los jugosos salarios que hoy sí reciben los jugadores de Saprissa, La Liga, Heredia y Cartago.Se fue, y el resto es historia. Jugó en la Premier League de Inglaterra, jugó Champions League contra el Barcelona, ganó ligas en Escocia, Dinamarca y segunda división de Alemania, pasó 15 años en el viejo continente y finalmente, en 2025, se retiró como leyenda y capitán del Bochum alemán.Gamboa reconoce que en el fútbol, para sobresalir, hay que incomodarse.
El éxito no llega fácil, ni rápido. Tuvo que quemar tres años en Liberia, no ser convocado a la selección mayor, irse a vivir a un país donde ni siquiera hablaba el idioma y, como él mismo lo dice, “si te digo mi salario en Noruega, vos me preguntas por qué me vine para acá y no para Saprissa o La Liga; bueno, prioridades, el dinero viene después”.“El shock fue fuerte, pero cuando uno quiere las cosas, no lo piensa mucho, mi sueño era jugar en Europa y venir a Noruega era una inversión para el futuro.
Yo ni siquiera hablaba bien inglés, pero este era mi único chance para salir, aunque fuera a una segunda división, era mi oportunidad de quedarme. ¡Ya luego tocó jugar a menos -10 grados!
Es parte de, no se puede tener todo, hoy en día muchos quieren el escenario perfecto, las cosas cuestan, pero volver nunca fue una opción“, recordó Gamboa entre risas.Aquí está una de las claves de la caída del fútbol tico. Pasamos de tener toda una legión desperdigada por decenas de ligas europeas, a tener solo unos cuantos.
Muchos, asimismo, saltan el charco pero se devuelven pronto por motivos que van desde la falta de adaptación, el “mal de patria”, extrañar a los amigos, el clima o una oferta mejor en Costa Rica, ya que hoy en el país se pagan salarios que incluso compiten con los de algunos países europeos.Germán Retana ha trabajado temas de liderazgo con futbolistas desde 1997, cuando Juan Luis Hernández Fuertes lo sumó al equipo de la Sele. En casi 30 años ha visto de todo, pero reconoce que hay serias falencias en la mentalidad de los jugadores.“Hay jugadores que tienen talento, pero no están preparados para un ambiente de presión y tentaciones.
Tuve el caso de un joven que se quería ir a Europa, entonces nos sentamos frente a una pizarra y escribimos las diez condiciones que debe tener para irse y tener éxito. Él se evaluó y vio que no estaba listo.
Aún así se fue y a los tres meses estaba de vuelta”, lamentó Retana.Así lo admitió también Celso Borges: “Viví solo desde los 21 años, si no pongo la disciplina de mi carrera desde el comienzo, me pierdo en todas las distracciones. Uno tiene que cuidarse, porque hay 500.000 personas deseando que uno deje el puesto”.Christian Bolaños fue otro de esos jugadores que se fue, y desarrolló una larga carrera.
En 2007 fichó por el Odense de Dinamarca, pasó también por Noruega e incluso jugó la Champions League con el Copenhague. Pero el oriundo de Hatillo recalca que el sueño tiene un precio.“Es lo que conlleva, hay que tener prioridades.
Es difícil, más cuando uno es joven, pero así es ser jugador profesional. Creo que hoy en día es más fácil salir al extranjero, hay más oportunidades, y debido a eso, el esfuerzo es menor.
Hay jugadores que tienen esa oportunidad sin siquiera tener un buen torneo, o los llaman a la selección por dos partidos buenos. Entonces hemos confundido los caminos, y eso se ha traido todo abajo.
Tenemos que aterrizar de nuevo en las bases“, opinó Bolaños.2. Falta de un plan de carrera profesionalCelso Borges es uno de los futbolistas ticos más reconocidos por su manejo de múltiples idiomas.
Habla español porque nació y se crió en Costa Rica, portugués por herencia de su padre, Alexandre Guimaraes, y aprendió inglés desde muy joven gracias a, sin duda, una educación privilegiada.No obstante, también aprovechó las oportunidades que su carrera le dio de empaparse de otras culturas.Tanto Borges como Bolaños y Gamboa coinciden en que el manejo de idiomas, pero sobre todo del inglés, es una cuestión básica para subir las probabilidades de “pegarla” en el exterior y crecer en el fútbol. Esto es parte de un plan de carrera profesional que todos los futbolistas deberían forjarse para sí mismos, ¿a dónde quiero llegar y cuál es el camino?Borges aprendió noruego luego de jugar en el Fredrikstad, sueco luego de pasar por el AIK, y hasta un poco de turco en su corto paso por el Goztepe.
Una carrera de 12 años en la élite de Europa.“A todos los jóvenes que tienen el sueño de salir de Costa Rica les doy el consejo de que aprendan inglés, es algo básico, no tienen nada que ver con el fútbol, pero sí ayuda para adaptarse a la cultura. Asimismo, en la cancha y el camerino podés comunicarte con el entrenador y los compañeros”, explicó Gamboa, que también habla alemán.En el caso de Borges, recuerda que parte de su plan para sentirse mejor era recorrer las ciudades en las que vivió, visitar destinos turísticos, museos, restaurantes, sentirse en casa.
Así lo destacó en enero en una entrevista con RD.La creacción de ese plan de carrera profesional debe incluir no solo el idioma, sino también aspectos como los lugares dónde vivir, el tipo de carrera que se desea desarrollar y, desde luego, qué desea hacer cada jugador luego de el retiro. Ese fue también el caso de Borges, a quien sus padres siempre le recalcaron que la carrera del futbolista es efímera.Byron Castro es especialista en programación neurolingüística y laboró en Saprissa durante cinco años.
Al igual que Retana, él ha trabajado en el coaching tanto con equipos como con individuos que desean mejorar o reenfocar su carrera.Castro considera indispensble apostar por una formación más integral en los jugadores, no solo enseñarlos a entrenar, sino también darles herramientas intelectuales, emocionales y mentales para afrontar el éxito y la exposición pública.Ya lo expresó Alexandre Guimaraes en su entrevista con RD: “El éxito fácil es lo más dañino que puede pasar a cualquier profesional”.El hijo “Guima”, Celso Borges, lamentó que en la actualidad es más difícil ver jugadores que enfoquen su carrera con vistas al largo plazo, pensando en usar el fútbol como una oportunidad para ampliar su mente y su mundo, no solo sus recursos económicos (aunque esto, por supuesto, es válido).“Las cosas han cambiado, ahora hay mercados que son competentes en lo económico y más cómodos para vivir, aunque el nivel futbolístico no sea el mismo. Ya no hay una necesidad por cumplir un sueño macro, a la larga, concebido como un plan.
Son muy pocos, y eso es un reflejo de la sociedad”, declaró Borges.Gamboa también recomendó a los jugadores pensar muy bien de quién se rodean, en especial, valorar a quién eligen como agente o representante.“Los jugadores nos dejamos llevar mucho por el agente. Yo tuve la suerte de que, luego de Brasil 2014, tuve un agente inglés que me ayudó muchísimo.
Cuando yo no estaba jugando me decía que no me iba a mover de equipo, porque yo tenía un contrato y eso es valioso, los contratos no vuelven. De hecho, ahora voy a empezar a trabajar con él”, explicó el lateral.Asimismo, como parte de ese plan, para Christian Bolaños los jugadores deberían seguir apuntando a Europa.“Ahora en el Mundal vemos selecciones que sorprenden, pero usted revisa y la mayoría de sus jugadores compiten en Europa, para mí ese es el secreto.
La MLS te puede dar una oportunidad, un buen salario o una buena calidad de vida, pero Europa no va a cambiar, la alta exigencia está ahí”, aseveró.3. ComplacenciaEn casi 30 años de experiencia, Germán Retana ha gestionado temas de liderazgo y coaching de equipo en la Federación Costarricense de Fútbol (FCRF), la Liga Deportiva Alajuelense, el Motagua y el Olimpia de Honduras, la Selección de Honduras y en el combinado de El Salvador.
Desde su criterio, el fútbol nacional tiene un problema de fondo que es más grande que la indisciplina, es un problema de complacencia con los jugadores.“Veo hábitos de cree que con tener talento es suficiente, y no, no es así. El talento no hace al profesional, no alinea al jugador con los valores y la identidad de un equipo de trabajo, sea club o selección”, advirtió Retana.En su criterio, hoy en día no sobresale en la alta competencia quien tenga más talento ya que, para empezar, todos los que llegan a semejantes instancias tienen que tener talento.
Lo que realmente marca la diferencia es el desarrollo mental, académico, emocional y familiar del jugador. Es decir, a menos que se trate de un superdotado, el talento es un argumento deficiente.Aunque el tema de la disciplina ha sido objeto de controversia recientemente, Retana no duda que la mayoría de jugadores sí sean disciplinados.
No obstante, sí puede haber un problema de permisitivdad que intoxica la cultura de las organizaciones.“Cuando a esa minoría se le toleran comportamientos inadecuados se va cayendo en una cultura permisiva. Las reglas tienen que estar claras y tienen que aplicarse igual a todos.
Yo en alguna oportunidad trabajé con un técnico al que le hice ver fallas en el comportamiento de un jugador, pero me expresó: ‘Mirá, mientras nos ayude con goles, no lo molestemos mucho’. Cuando hay esa cultura, el jugador no madura.
Nadie es indisciplinado porque quiere, algo pasa en su vida personal”, agregó Retana.Estos permisos, en ligas más competitivas, son inaceptables. Gamboa lo reconoció en su conversación con RD.“Conforme uno avanza, los equipos prestan más atención a los detalles, al sueño, la alimentación, los trabajos en cancha, el video, las métricas.
Uno puede meter excusas, pero conforme uno sube en el nivel de los equipos, hay más requerimientos. En los entrenamientos se tiene que llegar a ciertos números, y eso es innegociable, si no se cumple, hay otro deseando jugar“, advirtió el lateral.Incluso, en proyectos de Costa Rica, como la academia Fútbol Consultants dirigida por José Luis Rodríguez, también aplican un reglamento estricto con los jóvenes que aspiran a ser profesionales.“Nosotros hemos tenido que expulsar niños por temas de comportamiento, falta de compañerismo, faltas de respeto, vocabulario inadecuado, amenazas.
Uno trata de acompañarlos, pero a las tres faltas nosotros los quitamos, porque no podemos corregir una mala costumbre que viene desde la cada, menos cuando los padres no están anuentes a corregir. No somos permisivos”, explicó Rodríguez a RD.Según Rodríguez, han detectado una tendencia de que los atletas (o sus padres) no quieran hacerse cargo de sus actos.
Por ejemplo, cuando le faltan al respecto a un entrenador, tienden a buscar culpables antes que asumir su responsabilidad (o asumir errores de crianza).Por su parte, el coach Byron Castro coincide con Retana, y sostiene que la indisciplina como tal no es un problema, sino un síntoma que habla de situaciones de fondo.“La indisciplina es el resultado de una serie de factores que tenemos que averigüar. Un muchacho que se crió en una familia donde no se comía tres veces al día, no sabe gestionar su alimentación, el que solo ha comido hamburguesas no sabe que existen los camarones, y cuando los conoce se los quiere comer todos de golpe.
Asimismo, la personalidad de un ser humano se define entre los 3 y los 11 años a partir de la gente que tiene alrededor. A partir de eso tenemos que trabajar”, explicó Castro.Por tanto, Retana y Castro motivan a los clubes y selecciones a hacer un análisis de fondo, atender las particularidades de cada jugador por separado y sancionar sin titubeos los malos comportamientos.
Así se forja la cultura de un equipo de trabajo.El exjugador Christian Bolaños también recalcó la necesidad de darle herramientas y acompañamiento mental a los más jóvenes.“Cuando uno es joven cree que es dueño del mundo, hoy en día los jóvenes confrontan más, que yo lo veo bueno, pero también escuchan menos, y la experiencia no se gana de un día para otro. No todos son así, yo tuve a Manfred Ugalde de compañero y él desde que llegó escuchaba y trabajaba.
Pero hay que entender que primero está la persona, luego el jugador de fútbol”, consideró el volante ofensivo.Bolaños remarcó que todos tienen derecho a equivocarse, no obstante, al igual que Retana y Castro, el ex seleccionado nacional aclaró que los jugadores deben enfrentar las consecuencias de sus actos. “Tiene que haber una línea que marque por dónde hay que ir, es el precio de ser jugador de fútbol profesional. Si después del castigo el jugador entiende, hay que seguir dándoles la oportunidad”, aseveró.4.
CortoplacismoElite Legion FC, el equipo dirigido por Paulo Wanchope que recientemente goleó 3-0 a la Selección de Costa Rica Sub-23 está conformado por jóvenes futbolistas ticos que compiten en el fútbol universitario de Estados Unidos. Ellos vinieron a mantengan su ritmo y forma física durante las vacaciones de verano.
Muchos de los integrantes de Elite Legion obtuvieron una beca deportiva por medio de la empresa Fútbol Consultants, fundada y dirigida por José Luis Rodríguez. Consultans funciona como una academia de fútbol que cultiva talentos con el fin de que se conviertan en jugadores profesionales o, si lo prefieren, opten por estudiar en Estados Unidos.Pero Consultants, por su naturaleza, no es un proyecto cortoplacista, todo lo contrario, trabaja con miras al futuro a mediano y largo plazo.
Por ese motivo, Rodríguez lamenta que la actualidad del balompié nacional apueste por resultados inmediatos.“El talento está, pero falta la fuerza para buscarlo y darles la oportunidad. Los clubes son muy temerosos de poner jóvenes, los muchachos están debutando muy tarde y así se complica que den el salto a ligas más importantes.
Nos ha pasado que un joven de 17 años se va a estudiar a Estados Unidos, vuelve a Costa Rica con 21 años ya graduados, y sus compañeros que se quedaron aún están en los altos rendimientos de equipos de primera división. No puede ser que la seleccion Sub-21 no tenga jugadores consolidados”, explicó Rodríguez.El exlateral Cristian Gamboa coincide con Rodríguez sobre esta falta de planificación a largo plazo, en especial porque él mismo fue resultado de procesos largos.“Dejamos de buscar el talento porque nos dormimos, Brasil 2014 fue lo mejor que nos pudo pasar, pero a la vez, hacia el futuro, fue lo peor que nos pudo pasar como país, futbolísticamente.
En lugar de seguir trabajando, de enfocarnos y hacer algo mejor, nos confiamos, dejamos de buscar jugadores", lamentó el exjugador.Gamboa recordó que el proceso que él inició en la selección nacional Sub-15, que requirió tiempo y paciencia, al final dio buenos resultados, ya que jugaron los mundiales Sub-15, Sub-17 y Sub-20, en este último incluso quedando como cuarto lugar del mundo.“Eso no sale de la nada, son jugadores que vienen de un proceso. Esa es la solución que propongo, requiere tiempo, pero el talento está.
Se requiere tiempo para trabajar. Si seguimos con el corto plazo no vamos a competir”, advirtió Gamboa.De momento, a falta de un mundial mayor, y a falta de esperanzas, tendremos que volcar nuestra fe en apoyar a la Selección Sub-17 que recientemente clasificó al Mundial de Catar 2026, a realizarse en noviembre próximo.
Esperemos que esta sea la generación que marque un reverdecer de nuestro fútbol, como aquella que quedó cuarta del mundo en el Mundial Sub-20 de Egipto 2009.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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