Megarreforma: los fallidos intentos entre La Moneda y el Socialismo Democrático por llegar a un acuerdo

El lunes 22, minutos antes de las 13 horas, tuvo lugar un tenso episodio al interior del despacho del binimistro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado (UDI), que para muchos fue una señal clara de que la votación de la megarreforma del Presidente José Antonio Kast terminaría sin acuerdo entre gobierno y oposición.“Yo tenía entendido que venía a una reunión de trabajo para entregar nuestras propuestas y no a un almuerzo, así que me retiro”, indicó molesta la senadora del Frente Amplio Beatriz Sánchez, al ver que la amplia mesa, que antecede al escritorio de Alvarado, estaba puesta.Ese día había un clásico plato de la cocina de Palacio: pechuga de pollo a la plancha, con un mix de lechugas, palmitos y tomatitos cherry.Originalmente, el biministro y su par de Hacienda, Jorge Quiroz, iban a reunirse solo con un grupo de senadores del Socialismo Democrático, pero la jefa del PS, Paulina Vodanovic, incluyó a última hora a los legisladores del Frente Amplio (Sánchez y Diego Ibáñez).El problema es que la abrupta salida de la exembajadora frenteamplista marcó el tenor de la cita acordada previamente por Alvarado y Vodanovic, con la intención de llegar a un acuerdo en torno a la llamada Ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico Social, cuyo corazón es la rebaja al impuesto corporativo del 27% al 23% sin compensaciones.Desde hace al menos un mes, y hasta el último fin de semana, Alvarado había conversado en privado con distintos líderes de la oposición en el Senado, entre ellos Vodanovic, Pedro Araya (PPD), Yasna Provoste (DC) y Diego Ibáñez (FA).Con un mapeo suficientemente claro de lo que quería la izquierda, y era posible, Alvarado consensuó con Quiroz modificaciones a al menos seis medidas de las 40 que incluye la también llamada ley miscelánea. El propio Quiroz comprometió modificaciones a la invariabilidad tributaria, que hoy en la iniciativa es por 25 años para proyectos desde los US$ 50 millones.
Se anticipa que el gobierno podría acotar a 20 años esta invariabilidad y subir el monto mínimo para los proyectos. Asimismo, se incluiría el pago de una prima adicional para asegurar el beneficio.
Otro de los cambios que ya está sobre la mesa es en lugar de eliminar el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence), reformularlo para reducir su costo y que tenga un mayor impacto en capacitar a los trabajadores con una mayor focalización. En la actualidad, el porcentaje máximo que las empresas pueden descontar como gasto en capacitación es de 1%, y lo que se dejará es 0,5%.
Con esto, el costo fiscal se reduciría de US$ 300 millones a unos US$ 200 millones, que es uno de los aspectos que el Ejecutivo busca asegurar.La tercera modificación es una reestructuración al crédito tributario al empleo. La idea que analiza el gobierno es focalizarlo solo a trabajadores que se desempeñen en la industria de exportaciones de servicios, ya sea a trabajadores con empleo y nuevos.
En la actualidad, este crédito tiene un costo fiscal de US$ 1.400 millones y podría bajar al menos a la mitad. También existe la posibilidad de garantizar los recursos del Fondo Común Municipal -con dineros estatales- luego de el cambio en el pago de las contribuciones, lo cual cerraría el flanco con los alcaldes.
En este caso, los recursos se asegurarían vía Ley de Presupuestos. Pero el encuentro en Interior terminó peor de lo que se pensaba.La presencia de los senadores del Frente Amplio, que no estaban inicialmente invitados a la cita, hizo que ninguna de las partes develara las tratativas.En este ambiente, Quiroz le pidió a la senadora que le entregaran su propuesta, “que es a lo que vinieron”, les expresó con la frontalidad que lo caracteriza.
La senadora por el Maule, quien tenía previsto ese posible escenario, salió del paso con el documento -presentado el 11 de mayo por toda la oposición-, que incluía 10 indicaciones al proyecto del gobierno, agrupadas bajo el nombre “Crecimiento para Todos”.El economista lo tomó y, sorprendido al verlo, rechazó rápidamente -una por una- las propuestas. De paso, descartó la posibilidad de postergar la votación del día miércoles para intentar aunar posiciones.“Todos son temas en que nosotros tenemos otra visión”; “nosotros somos gobierno”; “no están en juego los actuales derechos sociales”, fueron algunas de las frases -según uno de los presentes- con que buscó cerrar el tema.
Cuando ya se venía el postre, Ibáñez (FA) entregó la propuesta propia de su partido. En virtud del tiempo, ambos ministros quedaron de responderle a la brevedad.
El martes, la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau se tomó la agenda política y parlamentaria, incluido el descuelgue de diputados de Renovación Nacional, el que había provocado una airada reacción de algunos parlamentarios republicanos. La Moneda debió gastar tiempo y energía en poner paños fríos al primer gran impasse al interior de la coalición oficialista.
Ese día no hubo respuesta al FA y Alvarado no volvió a comunicarse con Vodanovic.¿Por qué la dupla Alvarado-Quiroz no puso los puntos en que había cedido sobre la mesa y por escrito con antelación?Hay, al menos, dos versiones encontradas.Desde Palacio señalan que el experimentado político de la UDI no vio cohesión al interior del Socialismo Democrático, e incluso vio posturas muy encontradas al interior del propio PS y el PPD.Las mismas fuentes ponen como ejemplo que mientras Vodanovic, a la vieja usanza, buscaba empujar un acuerdo con el Ejecutivo, la postura de su bancada de diputados -cuyo ADN es mucho más de izquierda- descartaba -en privado- cualquier tipo de pacto que no tocara al corazón del proyecto.Lo mismo ocurría en el PPD, cuyo presidente, Raúl Soto, reprochó en privado al senador Araya, luego de que este manifestara en una entrevista en La Tercera que estaba dispuesto a aprobar la megarreforma, sacando el peso a Quiroz y culpando al FA y el PC, y a sus pares del Socialismo Democrático, por plegarse a ellos con una postura más bien intransigente.Desde el PS señalan, no obstante, que Alvarado nunca tuvo la decisión de poner por escrito los seis puntos de acuerdo, lo cual permitía a Vodanovic sociabilizar entre sus pares y al interior de su colectividad que en su pasado comité central acordó oficialmente rechazar la reforma de Kast. Un triunfo poco celebrado El miércoles a primera hora, en el seminario “Ley de reconstrucción en su hora final”, organizado por La Tercera junto a EY, Universidad Andrés Bello y LarrainVial, Quiroz reiteró que su ruta -y velocidad- son inalterables.“Esperamos que esto siga avanzando con la rapidez que le da la suma urgencia que le ha puesto el Ejecutivo, que se va a mantener, no se va a retirar y, por lo tanto, eso impone plazos.
Espero que podamos salir con este proyecto aprobado durante el mes de julio”. Horas después, en Valparaíso, al entrar al despacho de la presidenta del Senado, Paulina Núñez, a una reunión con los jefes de comités de todos los partidos, el economista confirmó lo que ya era un secreto a voces.“Se vota hoy”, expresó a las 15.14 horas a un grupo de periodistas.Unas horas antes, los senadores Ibáñez y Sánchez, del FA, recibieron una respuesta por escrito por parte de Quiroz.
Pero lo que leyeron estuvo lejos de satisfacer sus demandas y, en un punto de prensa, reiteraron que rechazarían la idea de legislar. A la espera de que les llegara alguna oferta de último minuto por parte del gobierno, en el resto de la oposición existía la idea de recurrir a alguna jugada reglamentaria para intentar dilatar la votación.
Pero eso no pasó. Quiroz ya tenía en el bolsillo los 26 votos necesarios para iniciar la discusión en la Cámara Alta y confirmó a los senadores que aplicarían la suma urgencia que obligaba a la votación.Ante ello, el jefe de la bancada del PS, Juan Luis Castro, expresó que ninguna de sus peticiones había sido atendida y que ya no les quedaba otro camino que votar y rechazar la también llamada ley miscelánea.
Las cartas ya estaban echadas y se acordó, sin mucho sentido más que el registro histórico, que cada senador tuviese cinco minutos para argumentar su voto. Inmediatamente, la División de Relaciones Políticas de la Segpres activó un plan para asegurar que los 26 senadores estuvieran presentes.
Para ello, 11 funcionarios se encargaron de monitorear que cada uno estuviera disponible al momento de iniciar la votación. Al iniciar la sesión, el vicepresidente de la Corporación, Iván Moreira -quien dirigió la jornada- le dio la palabra a Quiroz para que se refiriera al proyecto.
El ministro ocupó sólo siete minutos y reiteró que el proyecto buscaba reactivar una alicaída economía nacional luego de una década. Su escueta alocución irritó más a la oposición, que empezó a ocupar sus espacios para explicar su rechazo, intercalados con las intervenciones de los legisladores de la derecha que apoyaban la iniciativa emblemática de Kast.Pese al duro tono de algunas intervenciones, Moreira buscó en varios momentos distender el ambiente.
Uno de ellos fue mientras hablaba Karol Cariola (PC) y el ruido ambiente al interior del hemiciclo impedía, incluso, escuchar lo que decía. Con un toque de irreverencia, el senador de la UDI tomó la palabra y pidió orden en la sala. “Honorables, les quiero pedir que realicen sus bilaterales a un ladito de esta sala, por todos los senadores, de izquierda, derecha y los moderados como yo”, expresó.
También tuvo un lapsus verbal que sacó varias risas: “Tiene la palabra el senador Vlado Prokurica”, expresó al indicar el turno del legislador del Partido Liberal Vlado Mirosevic. “Gracias, don Jorge Schaulsohn”, le respondió en broma el senador, en referencia al exdiputado del PPD.En medio de ello, Quiroz salió de la sala a las 18:30 horas. “Quiero caminar un poco”, expresó a sus asesores.El debate terminó pasadas las 20 horas con el marcador electrónico de la Cámara Alta registrando 26 votos en verde, una abstención en amarillo y 23 en rojo.La batalla que viene en las comisionesTras el duro enfrentamiento entre Quiroz y la izquierda en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados en mayo pasado, el jefe del equipo económico y su equipo se preparan para una nuevo combate de la discusión en particular, esta vez en la Cámara Alta. El plazo para que los senadores presenten indicaciones vence el lunes 6 de julio, luego de la semana distrital que parte mañana y que servirá para que el gobierno continúe sus acercamientos con la oposición.
Antes de partir a sus respectivas regiones los senadores llegaron a un acuerdo: elaboraron un documento con los “mínimos comunes” que comparten para redactar indicaciones que presentarán en conjunto y volvieron a proponer una mesa técnica de negociación -que La Moneda no se demoró en descartar-.“El país requiere recuperar su capacidad de construir acuerdos transversales y no la imposición de un proyecto gubernamental aprobado por uno o dos votos, que solo generará incertezas”, parte el texto enviado a Alvarado, a Quiroz y la Segpres (el ministro José García Ruminot se encuentra con licencia médica luego de sufrir una descompensación producto de la diabetes que lo afecta desde hace un tiempo).A su vez, cada partido tendrá la libertad para presentar sus propias indicaciones. Esta última decisión, según coinciden varios dirigentes, se podría transformar en un bumerán contra ellos.
El temor radica en que cada senador -y su partido- busque iniciativas propias que le den protagonismo y pueda enfrentarlos públicamente, lo que el gobierno aprovechará a su favor.“El ministro Alvarado está obsesionado con dividir a la oposición”, señala el senador Daniel Núñez (PC), en una entrevista publicada hoy en La Tercera.“Si cada tienda política intenta brillar por sí sola, lo que se conseguirá es que la oposición se oscurezca como actor relevante. De ser así, y sin propuestas conjuntas, el gobierno se impondrá”, advierte el analista DC Víctor Maldonado.Ya con su proyecto en tierra derecha, la noche del jueves desde una actividad en Lautaro, en la Región de La Araucanía, Kast agradeció a los senadores que apoyaron su iniciativa y a su equipo.
Pero fue cauto: “La ley, como ustedes saben, no está aprobada. Ahora vendrá el debate artículo por artículo y las propuestas y planteamientos que harán los parlamentarios, que es razonable, y nosotros iremos viendo en qué línea podemos seguir avanzando para garantizar el desarrollo y el progreso de Chile”.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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