María Paz Arzola, ministra de Educación: "No queremos hacer una contrarreforma como un objetivo en sí mismo"

A casi cuatro meses de jurar como ministra de Educación, la ingeniero comercial María Paz Arzola ya acumula una agenda al menos interesante en su cartera. Le tocó debutar ante el Congreso con Escuelas Protegidas, luego de el asesinato de una directora por parte de un alumno en el Colegio Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, con lo cual se anotó un temprano triunfo.
Este fue opacado esta semana luego de que el Tribunal Constitucional declarara inconstitucionales varios artículos clave del proyecto. Entre ellos, la revisión de mochilas por parte de policías sin orden fiscal y la suspensión o inhabilidad para acceder a beneficios como la gratuidad.“Esta ley tiene otras disposiciones que nosotros consideramos bastante importantes”, responde Arzola quien afirma que esperan conocer los fundamentos del TC para buscar alternativas para subsanar la objeción de la revisión de mochilas que, dice, en algunos lugares se realiza de facto.El miércoles, la ministra ingresó un proyecto que busca reformar fuertemente el Sistema de Admisión Escolar (SAE), retomando la selección por parte de establecimientos educacionales.
Algo que fue eliminado con la reforma educacional del segundo gobierno de Michelle Bachelet y que ha sido duramente cuestionado por la derecha en los últimos diez años.Arzola afirma que no los motiva hacer una “contrarreforma”, sino hacer caso a la evidencia. Y asegura que lo que buscan es “restablecer la confianza hacia el rol de los colegios, pero entendemos que eso no es de un día para otro”.¿Cuál es el diagnóstico que tiene en torno al actual sistema de admisión escolar?Tenemos un sistema que lleva diez años de funcionamiento y ya tenemos evidencia de cómo ha funcionado.
Este es un sistema que tiene virtudes y debilidades. Sus principales virtudes son que es un sistema transparente, que es trazable y que permite ordenar las postulaciones, ordenar la asignación.¿Y las debilidades?Lo primero es que es un sistema que surge en un contexto de alta desconfianza hacia los colegios.
Y por lo tanto, buscó eliminar cualquier espacio para que ocurrieran prácticas discriminatorias, pero terminó eliminando espacios de decisión en los colegios que son necesarias en un proceso de admisión.. Esta desconfianza llevó a que sea un procedimiento demasiado rígido, que le impide adaptarse a situaciones que se dan durante la admisión y que requieren ser resueltas de forma oportuna y contextualizada.Otro problema es que depende demasiado del azar, porque tiene criterios de prioridad para asignar las vacantes que tienen un alcance muy limitado.
Para ponerlo en números, quienes postulan a colegios sobredemandados, es decir, que tienen más postulantes que cupos, solamente el 20% de los postulantes cumplen con esos criterios de prioridad, mientras que el 80%, o sea, 4 de cada 5 postulantes, no cumplen ninguno, lo que implica que se asignan en función del azar esas vacantes.Para mí eso es una debilidad porque yo pienso que un sistema de admisión debiera considerar más criterios y dejar el azar como un criterio de última instancia. La tercera debilidad es que al acotar a estos criterios se dejan fuera otros que son legítimos, como por ejemplo el mérito académico.
El sistema actual tiene una consideración muy baja por el mérito académico y su reconocimiento y la señal que hay que dar desde la admisión es que el esfuerzo, el mérito importa.El problema está en los criterios que se usan, más que en el mecanismo en sí mismo.Efectivamente. De hecho, lo que nosotros queremos es preservar aquello que se relaciona con las virtudes y tratamos de resolver las debilidades introduciendo cambios.
El resultado de ese ejercicio es proponer mantener un solo sistema de admisión, en el cual se pueda reducir la preponderancia que hoy día tiene el azar en la asignación de los vacantes para dar cabida a un espacio en que los colegios puedan introducir y verificar sus propios criterios de prioridad o sus propios procedimientos para priorizar entre sus postulantes.¿En el fondo buscan reponer la selección de los colegios?Desde distintas perspectivas. La más evidente es darle espacio al mérito académico.
Pero no solo eso: creemos que es legítimo también que un colegio que tiene un determinado proyecto educativo pueda convocar a las familias y a los postulantes a informarles sobre ese proyecto educativo y a determinar si es que tienen realmente un compromiso con este. Entonces, no solamente lo acotamos al mérito académico, sino que también a otros criterios que creemos pueden ser más legítimos que solo el azar.¿El factor aleatorio que existe en el sistema de admisión escolar es un rasgo injusto?Sí.¿Y no es más justo que opere sobre la base del azar, que incrementando las facultades discrecionales de los colegios para seleccionar a sus alumnos?El azar no es un criterio neutro.
Cuando el azar implica que no estás priorizando elementos legítimos, y el más evidente es el mérito académico, se convierte en un mecanismo o criterio de decisión que es injusto.¿Este proyecto quiere devolver la capacidad a las familias de escoger su colegio o devolver a los colegios la facultad de seleccionar?Lo que queremos es devolverle a las familias la posibilidad de escoger su colegio en un proceso que considere sus particularidades, sus circunstancias, sus méritos y sus necesidades, y a su vez pensamos que el establecimiento educativo tiene que tener una voz en este proceso. A su vez, eso favorece que las familias puedan escogerlo.
Cuando tú estás postulando un establecimiento que tienes la certeza de que realmente está ofreciendo el proyecto educativo que tú esperas, eso también fortalece tu posibilidad de elección.Por eso le hemos llamado de elección mutua, porque la familia es la que postula y escoge a qué colegios quiere postular y en qué orden de prioridad, y el colegio establece cuáles son los criterios que se relacionan a su proyecto educativo, que considera relevante para quienes van a ser priorizados para entrar a ese establecimiento.Es importante señalar que la elección mutua es optativa para aquellos establecimientos que tengan sobredemanda y no es obligatoria para todos. Para tener un orden de magnitud, hoy día el 16% de los cursos que se ofrecen a través del sistema de admisión tienen realmente más postulantes que cupos y a ellos postula el 55% de los postulantes cada año.
Y si uno lo ve en términos de número de colegios, el 30% tienen algún curso con sobredemanda. Entonces, no es necesariamente la regla general el necesitar esta instancia como de desempate entre postulantes.
La idea es que sea una parte del proceso que sea voluntaria para aquellos establecimientos que lo requieran.Ahora, lo que dicen especialistas es que la mayoría de los postulantes aplican a colegios con sobredemanda. Más que el problema del algoritmo o de los criterios, ¿no hay un problema de oferta de calidad?Son dos problemas complementarios.
Para lo que tiene que ver con la disponibilidad de una oferta de calidad, hoy día existe otro proyecto de ley que está en el Parlamento, que esta semana fue aprobado en la Comisión de Hacienda en su segundo trámite constitucional. Ese tiene como objetivo entregarle más dinamismo al sistema para que pueda responder a la creación de nuevos colegios o cupos de calidad ahí donde se necesitan.Si no se resuelve el tema de la oferta de calidad, ¿no va a seguir ocurriendo lo mismo en términos de que van a haber determinados colegios con sobredemanda?Efectivamente, y por eso estas dos iniciativas van en paralelo, así como también desde el Ministerio de Educación estamos trabajando en el apoyo a la mejora de los establecimientos que ya existen, a la mejora de los aprendizajes, trabajando para reducir la sobrecarga administrativa y que de tal manera que los colegios tengan espacio para una gestión que propenda a una mayor calidad.
También estamos apoyando a los liceos bicentenarios para tratar de nivelar su desempeño.¿Por qué deciden reabrir este debate, que tiene componentes ideológicos fuertes?Lo realmente ideológico es no haber introducido cambios por 10 años a un sistema que claramente tiene debilidades y que han sido reconocidas de forma amplia. No solamente por quienes eran sus críticos desde el origen.Esperamos que se pueda ir atendiendo a todas las críticas que ha tenido este sistema, porque la presión que existe sobre el sistema de admisión actual, por parte incluso de sus propios usuarios, es alta.
Si tú quieres darle mayor estabilidad al sistema de admisión, necesitas introducir mejoras.¿Hay que asegurarle mayor legitimidad social?También asegurarle mayor legitimidad.¿Cuánto mermó la legitimidad social del sistema el hecho de que se le calificara como tómbola?Lo que más ha mermado la legitimidad de este sistema es la no consideración del mérito académico, que es una variable que a las familias les hace mucho sentido. Y al final son los propios casos que no han logrado ser bien resueltos por este sistema, justamente por su rigidez, lo que más lo ha ido deslegitimando.Junto con esta ley, el Mineduc también tiene en carpeta el pausar la implementación de los SLEP.
¿Se trata de una contrarreforma a las reformas de Bachelet?Buscamos mejorar aquellos aspectos que han mostrado ser débiles. No queremos hacer una contrarreforma como un objetivo en sí mismo.
Lo que queremos es mejorar lo que existe sobre la base de la experiencia que hay. Y el tema de la admisión es justamente un buen ejemplo de eso.
No estamos eliminando ni deshaciendo lo que ya existe, sino que lo estamos mejorando. Esa es totalmente nuestra propuesta, nuestra intención.¿No buscan volver al sistema que existía previo a esta ley?No estamos eliminando el sistema de admisión que se creó en virtud de la ley de inclusión.
Lo que estamos haciendo es mejorándolo.Ahora, ¿cómo evitar discriminaciones arbitrarias? Lo que queremos es restablecer la confianza en el rol de los colegios, pero entendemos que eso no es de un día para otro.
Entonces, el proyecto contiene algunos resguardos. El primero es que aquellos establecimientos que quieran incorporar sus criterios o su proceso presencial van a tener que hacer una solicitud donde firmen, presenten una declaración de que ese es un proceso no discriminatorio.
Y ese procedimiento tiene que ser autorizado y va a ser fiscalizable. Y el otro es que incorporamos dos cuotas que los establecimientos que lleven a cabo la modalidad de elección mutua van a tener que cumplir.Una, que tengan un 20% de sus estudiantes prioritarios según la subvención escolar preferencial, que es como un resguardo socioeconómico.
Y un 10% de estudiantes con necesidades de educatividad especiales permanentes.¿Qué confianzas están dañadas?Cuando se tramitó la ley que creó este sistema de admisión, fue en un contexto de alta desconfianza en la discusión pública hacia los establecimientos educativos. Y eso es lo que explica que tengamos un sistema de admisión que excluye totalmente al colegio.
Hoy hay un diagnóstico que tiene que ver con la sobrecarga administrativa sobre los equipos, los directores escolares especialmente. Lo que ha ocurrido también es fruto de la desconfianza porque se ha tendido a imponer protocolos de acción, requerimientos, obligaciones sobre los colegios, que buscan sustituir el criterio de los propios directores.
Otra lectura puede ser que el gobierno busca sacar al Estado de ese ámbito de la educación.No lo había pensado así. Estamos enfocados en devolverle a los colegios un espacio que han ido perdiendo con el tiempo y que es fundamental para que puedan cumplir su rol educativo de manera apropiada y exitosa.
Hay que dejarles ese espacio para poder aplicar su criterio, para desplegar sus atribuciones, para ser los líderes pedagógicos que están llamados a ser. Al final lo que hay detrás del exceso de la sobreregulación de la labor directiva pasa por sustituirlo de alguna manera por el rol estatal.¿Volverán los colegios con una matrícula 100% seleccionada?No le ponemos límites a la cantidad de vacantes que se podrían asignar por esta vía de elección mutua.
La idea es que el mismo establecimiento defina. Podemos tener colegios donde el 100% de la matrícula, el 100% de las vacantes sean vía elección mutua.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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