“No nos vamos a dejar excluir”, advierte tajante el senador comunista por Coquimbo Daniel Núñez (55), frente a la discusión en particular que se abre ahora en el Senado sobre la megarreforma impulsada por la administración de José Antonio Kast. Un texto que el miércoles sorteó una sus principales vallas al ser aprobada la idea de legislar por 26 votos.Al final, el gobierno se impuso con sus partidarios, no necesitó a la oposición.Cuando un gobierno propone cambios tributarios de tal envergadura, hay que preguntarse qué significa ganar por un voto en el Senado.

Aprobar con lo justo una reforma tributaria que, a mi juicio, es la más grande desde 1990, genera un ambiente de incertidumbre y de inestabilidad, que es lo que justamente no buscan los inversionistas. Y lo digo porque en 2023, en plena discusión del royalty minero, en el gobierno del presidente Boric, las grandes mineras nos dijeron que esperarían la votación del proyecto para hacer las inversiones que tenían pensadas.

Y solo cuando fue aprobado por una amplia mayoría se disparó la inversión minera en nuestro país. El PC se opone a esta reforma.

Ahora se abre la discusión en particular en las comisiones de Hacienda, Trabajo y Medio Ambiente, ¿cuál va a ser su rol?Lo que pretendemos es tener indicaciones comunes que ojalá sean suscritas por los 24 senadores y senadoras de oposición. Bajo ese mínimo común, donde ya existen muchos acuerdos, cada partido tendrá la libertad de perfilar sus opiniones propias.

A nosotros nos parece importante, por ejemplo, que en las normas asociadas a la repatriación de capitales no se generen vacíos que permitan que dineros de dudosa procedencia puedan ingresar a Chile, entre ellos, el de las criptomonedas que contempla el proyecto. Todos los organismos especializados han alertado que no hay certeza de quién está detrás de este negocio.

Hasta ahora La Moneda no parece dispuesta a buscar una interlocución con el PC.Nosotros vamos a interlocutar, como es nuestro deber, con los ministros que vayan al debate en las comisiones. Y no es un tema que el gobierno quiera o no, su deber es escuchar.

Hasta ahora no han tomado en cuenta nuestras propuestas, pero no nos vamos a dejar excluir.¿Qué pueden hacer si el gobierno y la derecha hacen prevalecer su mayoría?Hay un temor absolutamente fundado de que el ministro Jorge Quiroz, quien lidera el ala más radical y más dura del gobierno de Kast, se imponga y siga pasando la máquina. Ya la pasó el miércoles con los 26 votos que obtuvo.

No quiso, como le propuso la presidenta del Senado (Paulina Núñez), atrasar la votación en 10 días. A Quiroz le reconozco la audacia de ser quien está reviviendo las políticas de los Chicago Boys, al más puro estilo pinochetista de los años 80.

Para eso en Chile hay que ser muy audaz, y audacia al ministro Quiroz le sobra. Le doy ese mérito.

¿Percibe un ala más blanda en el gobierno que está dispuesta a abrir espacios para llegar a acuerdos? Me refiero a la dupla Alvarado-García Ruminot.Me gustaría verla, todavía no la veo.

Sólo algunas buenas intenciones. En el Congreso veo poco debate y poco ánimo de reflexionar los temas.

Hay una vorágine de tramitaciones legislativas con muy poco rigor. El mejor ejemplo fue el proyecto de escuelas protegidas, donde pasaron gran cantidad de cosas a zafarrancho, muchas de ellas abiertamente inconstitucionales, como lo indicó el Tribunal Constitucional.

Entonces, este frenesí por sacar leyes a matacaballo hace que se cometan muchos errores, que salgan malas leyes y algunas de ellas abiertamente inconstitucionales. Ese no es un buen camino para la labor legislativa.Quiroz ha dicho que ganaron la elección presidencial y parlamentaria y que la mayoría de los electores depositaron en ello la confianza para hacer cambios sustanciales.Ganar la elección presidencial no es chipe libre.

Los gobiernos están obligados a legislar considerando los votos del Parlamento y de quienes llegamos ahí también democráticamente. Tenemos derecho a manifestar nuestros puntos de vista, nuestros reparos y ganar la elección no es patente de corso.Ha trascendido que el gobierno se podría abrir al menos en tres temas: bajar los años de invariabilidad tributaria, mantener el Sence y una reestructuración al crédito tributario al empleo, entre otras cosas.Sí, hemos escuchado que habría apertura en esos temas y en algunos medioambientales, donde habría conciencia de que hay cosas que son inconstitucionales.

Pero, hasta ahora, lo que uno ve es que son cambios menores, en muchos casos casi cosméticos. Y, en una negociación, si no estoy dispuesto a hacer cambios, en la práctica no hay voluntad.

Desde ese punto de vista, no veo hoy día voluntad de negociar, lo que veo es que están pasando la máquina.¿Qué cosas usted aprobaría de esta megarreforma?El proyecto es tan grande que hay cosas que vamos a aprobar, particularmente las que tienen que ver con la reconstrucción en Viña del Mar, Valparaíso y en las comunas afectadas por los incendios en la Octava Región. Pero al corazón de la reforma es al que nosotros nos oponemos.¿Usted se niega completamente a la reducción de impuestos?Absolutamente.

Chile necesita mantener los ingresos fiscales y no que se les rebaje el impuesto a los más ricos del país. Según un estudio realizado por el centro de estudios OPES (Observatorio de Políticas Económicas y Sociales), si el proyecto se aprobara tal como está hoy se restarían alrededor de US$ 4 mil millones de dólares al Fisco cuando todas las medidas entren en régimen.

Es una cantidad muy alta. Sólo la rebaja de impuestos de primera categoría, del 27% al 23% y la reintegración del sistema tributario bordean los US$ 2.500 millones.¿Usted comparte que Chile tiene una emergencia laboral y el crecimiento está estancado?

Nuestro análisis respecto del estancamiento que tiene la economía chilena está vinculado al agotamiento de un modelo primario exportador, donde Chile no diversificó las exportaciones, no les incorporó valor agregado, o lo que los economistas llaman la ‘sofisticación’, y eso evidentemente ha generado una economía que no crece como lo hacía en los años 90. Achacar todos los males de la economía chilena a las alzas en materia tributaria o a las trabas por los permisos es no hacer un análisis serio ni riguroso.

Desde ese punto de vista, creemos que el diagnóstico desde el que parte el ministro de Hacienda está errado.¿Usted hace algún mea culpa como dirigente de un partido eje del exgobierno del presidente Boric de los motivos del estancamiento?Sí, creo que fue un problema el no haber tenido conciencia de la necesidad de hacer transformaciones estructurales en el modelo económico en gobiernos anteriores. No logramos avanzar en ese plano.

Había una expectativa de hacerlo en el segundo gobierno de Michelle Bachelet. También tenemos, muchas veces, cierta inhibición desde la izquierda de abordar los temas económicos y de entender el gran impacto que tienen en la vida cotidiana de la gente.

En ese sentido, sí, tenemos que pensar por qué en la imagen pública se ve a la izquierda lejana de los problemas económicos y se siente que quienes pueden llevar el progreso material están asociados a la derecha y no a la izquierda.“Tenemos cierta inhibición desde la izquierda de abordar los temas económicos y de entender el gran impacto que tienen en la vida cotidiana de la gente”.Chile ha ido perdiendo competitividad tributaria frente a países vecinos. Muchos inversionistas mineros hoy optan por Perú y Argentina, es otro de los argumentos desde el oficialismo.No compartimos ese análisis, de hecho, en materia minera, después de aprobar el royalty, que fue un alza en la práctica de impuestos, la inversión minera en Chile llegó a niveles récord.

No hay sustento para decir que hoy día Chile tenga una carga impositiva en materia minera que lo haga poco atractivo. Las cifras así lo demuestran.

Los récords de inversión que hubo en 2025 en materia minera se han mantenido en 2026.En el tema de las contribuciones, si el gobierno garantiza los recursos para el Fondo Común Municipal, ¿ustedes estarían dispuestos a apoyar los cambios? Creemos que una rebaja en las contribuciones necesariamente tiene que ser considerada con un criterio de equidad social, y eso implica que el 1% más rico de Chile pague las contribuciones como corresponde.

Sí estamos disponibles a eximir del pago a los adultos mayores que tienen ingresos más bajos. Pero rebajarles el pago de contribuciones a la primera vivienda a quienes tienen ingresos extremadamente altos nos parece una medida de injusticia social.

El estado de la oposiciónAmante del fútbol, Núñez comenta que en medio del trabajo parlamentario, marcado por la megarreforma, entre otros temas, sólo ha podido ver algunos partidos del Mundial que son transmitidos por la noche. Su deseo es que gane un país sudamericano, pero Francia -a su juicio- es el mejor equipo.“Los franceses tienen muy buen juego colectivo y no dependen de una sola figura.

Si (Kylian) Mbappé anda bajo, hay otros que logran suplirlo de muy buena manera, y muchos jugadores jóvenes”.En política, ¿cómo está el juego colectivo en la oposición? ¿Hay unión?

No se observa un liderazgo que la cohesione.Eso hoy día puede ser una virtud -el que liderazgos que son necesarios emerjan de cara a la elección presidencial-, porque nos permite un trabajo mucho más colectivo. No tenemos que ponernos ansiosos y empezar a apostar ahora a estrategias individualistas cuando lo que queremos es unidad y un trabajo conjunto para defender las conquistas sociales.

La amenaza a ellas es algo muy grave que no podemos dejar pasar. ¿Por qué el PC no quiso participar en la reunión del lunes del Socialismo Democrático y el Frente Amplio con los ministros Alvarado y Quiroz?Creíamos que había que hacer un esfuerzo y llegar a un documento común de toda la oposición.

Se avanzó, pero no se llegó a ese texto antes de esa reunión. Y nos pareció que lo correcto era que el conjunto de los partidos fuera con esa propuesta.

Pero, curiosamente, me acaban de informar que hoy (jueves) en la mañana se logró un texto común de los senadores de oposición. Eso refleja que, a pesar de las diferencias, podemos llegar a acuerdos.

De hecho, el miércoles tuvimos 23 votos que rechazaron la propuesta y ningún senador ni senadora de oposición aprobó esta reforma.Pero el senador del PPD Pedro Araya se abstuvo.Bueno, la derecha y La Moneda apostaron hasta última hora que el senador Araya votara a favor, así que desde ese punto de vista creo que para ellos fue una derrota que se abstuviera.¿Cómo ve los coqueteos del Socialismo Democrático con La Moneda? No puedo descalificar a quien conversa con los ministros.

Es parte de nuestro trabajo. Si el Presidente Kast va a la Región de Coquimbo, yo lo voy a saludar, podemos conversar, y eso no significa un coqueteo.

Es parte del diálogo político y no le doy una connotación negativa.¿Al PC no le molesta, entonces, que líderes del PS y el PPD estén buscando acercar posiciones con el gobierno?No, en estos tres meses y medio, desde que asumió el nuevo gobierno, la oposición, a través de los presidentes, por un lado, y los secretarios generales, por otro, han hecho un esfuerzo muy importante de coordinación entre ellos y con los equipos parlamentarios. Valoro mucho ese esfuerzo y creo que eso debe continuar en forma muy tenaz.Hace un mes, el ministro Alvarado hizo un llamado al Socialismo Democrático a tomar “sus propias decisiones”, al margen de la tutela del FA y del PC.El ministro Alvarado, que es muy hábil, está obsesionado con dividir a la oposición.

Y el Diablo, cada vez que puede, trata de meter la cola. Yo creo que esa es una mala táctica: buscar el pirquineo en una reforma tributaria y dividir a la oposición no ayuda al diálogo político sincero.

Así que le pediría al ministro que se abstenga de intentar dividirnos sin ceder en nada que sea relevante. Eso fue lo que intentaron en este último tiempo y no les resultó, como se vio reflejado (el miércoles) en la votación en general.

¿Cree que exista un interés de más largo plazo, como dividir a la centroizquierda de cara a las elecciones presidenciales de 2029?Si alguien ahora empieza a hacer política pensando en lo que va a ocurrir en la próxima elección presidencial comete un error, ya sea los que se autodenominan candidatos o candidatas o los que están pensando en cómo se van a acomodar, porque hay que saber enfrentar las tareas cotidianas. Y la tarea que hoy día tenemos es enfrentar a una ultraderecha que está haciendo un proyecto de ley que es malo para Chile, que beneficia a los súper ricos, que desfinancia al Estado y que restringe en materia de derechos y beneficios sociales.¿Qué está en juego en la oposición si llegaran a dividirse en torno a la megarreforma?

Yo diría que tenemos dos grandes desafíos. Uno global, particularmente en Latinoamérica, que es terminar de discernir cómo enfrentamos esta ola de extrema derecha y ser mayoría.

Acá en nuestro país, construir mayoría implica llegar más allá de la gente que se identifica con la izquierda y atraer a los sectores que hoy día están mirando, tal vez, como opción política al PDG, o que incluso votaron por Kast y antes votaron por la Concertación. A ellos los tenemos que atraer a nuestro redil.

¿Qué les diría a aquellos dirigentes de izquierda que dicen que hay que hacer una coalición de centroizquierda sin el PC? No lo he escuchado, pero pensar que el PC no es parte de la realidad política, de las fuerzas democráticas, a mi juicio, es un error histórico y no hay espacios para cometer ese error hoy día.

Usted ha dicho que si se aplican los argumentos con que se acusó a Nicolás Grau, habría que acusar a todos los ministros de Hacienda.Probablemente, porque la economía no es una ciencia exacta y hay factores que influyen en las proyecciones. Yo no soy partidario de caer en la estrategia de la revancha, creo que no es lo que el país necesita.

Creo que tenemos que hacer un debate serio y profundo de los motivos del estancamiento económico, pero me parece que en la acusación a Grau hay cosas que no tienen sustento.“Hay un temor absolutamente fundado de que el ministro Jorge Quiroz, quien lidera el ala más radical y más dura del gobierno de Kast, se imponga y siga pasando la máquina”.