El pastor estaba ya terminando la última oración, un pasaje del Antiguo Testamento sobre el perdón y la gracia, cuando el altar inició a temblar. La iglesia evangélica Luz del Mundo estaba a medio construir, aún no tenía levantadas las paredes.

Entre las vigas, los feligreses vieron cómo todo a su alrededor se derrumbaba. Torres de 12 pisos deshaciéndose como la mantequilla. “La tierra se los tragó de repente”, recuerda Georgina Mejía, una de las asistentes a la misa, sobre los fatídicos minutos que duró el terremoto doble de este miércoles en el norte de Venezuela, con el estado de La Guaira como epicentro.

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