En las entrañas del desierto oriental de Egipto, a solo unos kilómetros de la ciudad de Marsa Alam bañada por el mar Rojo, un grupo de arqueólogos ha desenterrado en los últimos años un extraordinario complejo de extracción y procesamiento de oro de hace unos 3.000 años. Entre las instalaciones sacadas a la luz han hallado talleres de trituración y molienda, balsas de filtración y hornos de arcilla, asimismo de residencias, templos y edificios administrativos.Seguir leyendo