Con la candidatura para albergar el nuevo Telescopio de Treinta Metros (TMT) en la isla canaria de La Palma, el Gobierno español encabeza una apuesta necesaria y de enorme alcance para la ciencia y la investigación no solo para España, sino también para Europa y los países de su entorno. El proyecto, impulsado por instituciones académicas de Estados Unidos junto a organismos científicos y gubernamentales de Japón, India y Canadá, sigue teniendo como primera preferencia para su ubicación la Isla Grande de Hawái, pero allí se ha topado con una creciente oposición local que ha obligado a paralizar la construcción en la cima de Mauna Kea, una montaña sagrada para la población nativa.

A este revés se suma la congelación de fondos federales impuesta por el Gobierno de Donald Trump luego de su regreso a la Casa Blanca en 2025, una decisión que dificulta aún más su viabilidad en suelo estadounidense, hasta dejarlo en vía muerta. Y ha abierto una oportunidad que merece el máximo compromiso político y científico para hacerla realidad.Seguir leyendo