Ousmane Dembélé no podía faltar a la fiesta mundialista. Ante una Noruega con diez rotaciones y sin su gran estrella, Erling Haaland, el extremo francés se desató anoche en Boston y marcó un hat-trick en la primera media hora de partido, el segundo de este Mundial, después de Leo Messi en la primera jornada.

Francia rubricó con sus tres goles y uno del joven Desiré Doué (1-4) una impecable fase de grupos, en la que su poderoso ataque ha demostrado por qué cuelga sobre los Bleus la etiqueta de favoritos.Seguir leyendo...