Nunca fue fácil ver The Bear. La primera temporada de esta historia que nos adentra en las estresantes cocinas de un restaurante familiar era un duro retrato de la ansiedad y el duelo.

Su ritmo frenético y la angustia que transmitía llegaron a expulsar a algunos espectadores. Quienes aguantaron vivieron una experiencia inmersiva y adictiva.

El nivel de esta serie creada por Christopher Storer era tal que con su primera temporada batió el récord de nominaciones a los Emmy para una comedia (¿comedia?) debutante. Logró 10 premios, marca que batió en la segunda entrega, con 11 estatuillas (The Studio le robó poco después el récord como comedia más premiada en un solo año con 13 galardones).

Luego de dos temporadas a gran nivel, las dos siguientes bajaron un listón que la propia serie había puesto quizá demasiado alto. Seguir leyendo