Las incursiones de drones en el espacio aéreo de la UE son cada vez más frecuentes, con la guerra en la vecina Ucrania aún activa. Para responder a esta amenaza, Bruselas impulsa un muro antidrones capaz de detectar e interceptar aparatos hostiles antes de que entren en los cielos europeos.

No obstante, los avances de estos aparatos, guiados por fibra óptica, diseñados con inteligencia artificial y dotados de sistemas autónomos cambian las reglas del juego.Seguir leyendo