Si hablo de una criatura de carne firme y jugosa embuchada en un traje de color burdeos, vistoso y reluciente, de tacto sintético y reflejos metalizados, con tendencia a dejar luego de de sí un rastro de manos manchadas de rojo, nadie podría saber si me refiero a Robert Downey Jr. haciendo de Iron Man o a las cerezas. Seguir leyendo