La rutina que ayuda a fortalecer los músculos y también rejuvenece la piel

SANTA FE.— Cuando se habla de ejercicio físico, muchas personas piensan en bajar de peso, ganar masa muscular o mejorar la salud cardiovascular. Pero en los últimos años la ciencia inició a observar otros beneficios menos conocidos.
Uno de ellos tiene que ver con la piel. Estudios recientes sugieren que el entrenamiento de fuerza podría contribuir a mejorar su calidad, aumentar su densidad y ayudar a combatir algunos de los cambios asociados al envejecimiento.
La noticia genera interés especialmente entre quienes notan que la piel ya no luce tan firme como antes, aparecen arrugas más marcadas o sienten que el paso del tiempo comienza a reflejarse en el rostro y el cuerpo. Aunque no existen fórmulas mágicas para detener el envejecimiento, los especialistas coinciden en que ciertos hábitos pueden ayudar a que este proceso ocurra de manera más saludable.
Qué relación existe entre los músculos y la salud de la piel A simple vista puede parecer que los músculos y la piel tienen poco en común. No obstante, ambos tejidos están estrechamente vinculados y se influyen mutuamente.
Con el paso de los años, el organismo experimenta una disminución progresiva de colágeno, elastina y otras proteínas responsables de la firmeza y elasticidad de la piel. Paralelamente, también se produce una pérdida gradual de masa muscular, un fenómeno conocido como sarcopenia.
Los investigadores comenzaron a analizar si existía alguna relación entre ambos procesos y encontraron resultados llamativos. Diversos estudios sugieren que el ejercicio de fuerza estimula la liberación de moléculas producidas por los músculos, conocidas como mioquinas.
Estas sustancias participan en múltiples funciones del organismo y podrían influir positivamente sobre las células de la piel. Según los especialistas, algunas de estas moléculas favorecen la regeneración celular y ayudan a mantener estructuras cutáneas más saludables.
Como consecuencia, la piel podría conservar mejor su espesor y firmeza. Asimismo, el entrenamiento de fuerza mejora la circulación sanguínea.
Esto permite que el oxígeno y los nutrientes lleguen de manera más eficiente a los tejidos, incluida la piel. Otro beneficio importante es la reducción de la inflamación crónica de bajo grado, un fenómeno que se relaciona con numerosas enfermedades y también con el envejecimiento prematuro.
Por ese motivo, los expertos sostienen que la actividad física regular no solo mejora el aspecto externo, sino que también contribuye a la salud de la piel desde el interior. Por qué la piel pierde firmeza El envejecimiento de la piel es un proceso natural que depende de múltiples factores.
Entre las principales causas se encuentran: El paso del tiempo. La disminución de colágeno y elastina.
La exposición excesiva al sol. El tabaquismo.
Una alimentación poco saludable. La falta de actividad física.
El estrés crónico. La contaminación ambiental.
Los cambios hormonales. A medida que estos factores actúan, la piel puede comenzar a mostrar distintas señales.
Las más frecuentes son: Pérdida de firmeza. Mayor flacidez.
Aparición de arrugas más profundas. Disminución de la elasticidad.
Piel más fina y frágil. Recuperación más lenta ante lesiones o irritaciones.
Si bien estos cambios forman parte del envejecimiento normal, los especialistas recomiendan prestar atención cuando aparecen de manera acelerada o se acompañan de otros síntomas. Por ejemplo, una pérdida marcada de masa muscular, debilidad persistente, fatiga excesiva o cambios bruscos en la piel pueden justificar una consulta médica para descartar enfermedades metabólicas, hormonales o nutricionales.
Cuándo consultar al médico La mayoría de las personas puede incorporar actividad física de manera segura, pero existen situaciones en las que resulta importante buscar asesoramiento profesional. Se recomienda consultar con un médico antes de iniciar un programa de entrenamiento si existen antecedentes de enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial no controlada, problemas articulares importantes o patologías crónicas.
También es aconsejable realizar una evaluación médica cuando se observa una pérdida significativa de fuerza o masa muscular, especialmente en adultos mayores. En estos casos, el profesional podrá indicar estudios complementarios y orientar sobre el tipo de actividad más adecuada.
Consejos para aprovechar los beneficios del entrenamiento de fuerza Los especialistas coinciden en que no es necesario convertirse en fisicoculturista para obtener beneficios. De hecho, muchas investigaciones muestran resultados positivos con rutinas moderadas realizadas de forma constante.
Algunas recomendaciones incluyen: Entrenar fuerza entre dos y cuatro veces por semana. Trabajar los principales grupos musculares.
Aumentar las cargas de manera progresiva. Complementar con ejercicios aeróbicos.
Mantener una alimentación rica en proteínas de calidad. Consumir frutas y verduras diariamente.
Dormir entre siete y nueve horas por noche. Evitar el tabaquismo.
Utilizar protector s
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
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