La promesa parecía salida de una película de ciencia ficción: un robot patrullando de manera autónoma un estacionamiento público, vigilando posibles delitos y ayudando a la policía sin necesidad de descanso. No obstante, casi un año después de su debut, la historia terminó de forma muy distinta.

Las autoridades de Dublin, en el estado de Ohio, decidieron retirar a DubBot, un robot policía que pasó diez meses recorriendo las mismas rutas sin detectar una sola infracción, emergencia o situación sospechosa. Lo que inició como una apuesta tecnológica para modernizar la seguridad pública terminó convirtiéndose en un ejemplo de los desafíos que todavía enfrenta la automatización en espacios urbanos.

El caso llamó la atención en Estados Unidos porque el robot no fue retirado por una falla mecánica ni por un accidente, sino por algo más simple: nunca tuvo nada que reportar. Durante su periodo de servicio, el dispositivo patrulló diariamente el estacionamiento Rock Cress con la misión de apoyar a los agentes humanos, pero los resultados estuvieron muy lejos de las expectativas iniciales.

DubBot inició operaciones en julio de 2025 como parte de un programa piloto impulsado por el Departamento de Policía de Dublin. Se trataba de un modelo Knightscope K5, una máquina de 1.5 metros de altura y 181 kilogramos de peso equipada con cámaras de vigilancia de 360 grados, sistemas de grabación, audio bidireccional y un botón de emergencia para que cualquier persona pudiera contactar directamente a operadores humanos.

La ciudad esperaba que el robot ayudara a prevenir delitos, identificar actividades sospechosas, mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias y reforzar la vigilancia en una zona con alta circulación de personas. El despliegue generó curiosidad entre residentes y visitantes.

No todos los días aparece un "policía robot" recorriendo espacios públicos de forma autónoma. No obstante, conforme pasaron los meses, las estadísticas comenzaron a mostrar una realidad inesperada.

Según los registros oficiales, DubBot no detectó delitos, no reportó incidentes, no generó alertas y tampoco fue utilizado por ciudadanos mediante el botón de emergencia. Más llamativo aún fue que durante casi diez meses de servicio no emitió una sola multa ni motivó la intervención de algún agente humano.

Aunque algunos defensores del proyecto argumentaron que su sola presencia pudo haber funcionado como elemento disuasorio, las autoridades concluyeron que era imposible demostrar ese impacto de manera objetiva. Finalmente, en mayo de 2026, el municipio decidió poner fin al experimento antes de completar el primer año de funcionamiento.

La historia de DubBot también llamó la atención por el costo del proyecto. Originalmente, la ciudad aprobó una inversión de 238 mil 440 dólares para adquirir dos robots Knightscope K5 que operarían durante un periodo de dos años.

No obstante, problemas de fabricación impidieron la entrega de la segunda unidad, por lo que únicamente un robot llegó a patrullar el estacionamiento. Luego de cancelar anticipadamente el contrato y recibir un reembolso parcial por parte del fabricante, el gasto final para los contribuyentes ascendió a 67 mil 548 dólares, equivalentes a poco más de 1.1 millones de pesos mexicanos al tipo de cambio actual.

Aunque el robot funcionó correctamente desde el punto de vista técnico, las autoridades determinaron que los beneficios obtenidos no justificaban mantener el programa. El caso tampoco es aislado.

En otras ciudades estadounidenses se han registrado experiencias similares con robots de la misma empresa. Uno de ellos fue desplegado en el sistema de metro de Nueva York, pero terminó siendo retirado debido a limitaciones para desplazarse en ciertas áreas de la red subterránea.

Otro dispositivo utilizado en el aeropuerto de San Antonio también dejó de operar luego de requerir supervisión humana constante. Estos antecedentes han alimentado el debate sobre la verdadera utilidad de los robots en tareas de seguridad pública.

Mientras algunos gobiernos ven en la inteligencia artificial y la automatización una herramienta para complementar a las fuerzas policiales, otros expertos consideran que la tecnología todavía está lejos de sustituir el criterio humano en situaciones complejas. Por ahora, DubBot se convirtió en una curiosa anécdota tecnológica: un robot policía que pasó casi un año vigilando sin encontrar nada que reportar y que terminó siendo retirado precisamente por cumplir demasiado bien con la tranquilidad del lugar que debía proteger.