SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.— La Cámara de Diputados se dispone a iniciar una sesión especial en la que el Gobierno intentará avanzar con dos de sus principales apuestas económicas: el denominado “Súper RIGI” y el acuerdo con los fondos Bainbridge y Attestor, aún en litigio contra la Argentina por el default de 2001. El oficialismo confía en reunir el quorum con el respaldo de sus aliados habituales —Pro, la UCR, el MID, Provincias Unidas y bloques provinciales vinculados a los gobernadores Osvaldo Jaldo, Marcelo Orrego, Gustavo Sáenz y Raúl Jalil— que ayer ya habían evitado la interpelación al jefe de Gabinete Manuel Adorni.

El “Súper RIGI” prevé beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para proyectos de inversión superiores a los US$1000 millones, incluyendo una alícuota reducida del 15% en Ganancias, estabilidad tributaria y cambiaria por 30 años, exenciones de derechos de importación y exportación, amortización acelerada de inversiones y liberación progresiva de divisas. También habilita a los inversores a recurrir a tribunales internacionales en caso de controversias con el Estado argentino.

El acuerdo con los holdouts contempla el pago de US$171 millones para cerrar litigios pendientes, evitar embargos sobre activos argentinos y poner fin a procesos de búsqueda de bienes. Según el Gobierno, la transacción implicaría una reducción superior al 30% respecto de los montos reclamados.