Si la política es el arte de tragar sapos vivos sin hacer gestos, Keir Starmer ha demostrado estos días ser mejor político de lo que muchos diputados de su grupo parlamentario creían. El primer ministro, en situación de interinidad desde que el pasado lunes dimitió de su cargo y anunció un proceso de primarias que deberá comenzar el 9 de julio, ha acudido este miércoles a la sesión de control del Parlamento, para intentar poner buena cara mientras la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, señalaba a todos los actuales ministros que han comenzado a flirtear con Andy Burnham, el exalcalde de Mánchester y primer ministro in pectore, si alguna sorpresa de última hora no altera esa expectativa.Seguir leyendo