¿Qué tienen que ver el porno, TikTok y el Mundial de fútbol 2026? La respuesta está en el 'Postfútbol'

Es un hecho: el fútbol murió. Murió después de muchos años de hablar una y otra vez sobre cómo lo estaban matando.
Lo mataba el VAR. Lo mataban las apuestas.
Lo mataban los fondos de inversión. Lo mataban los teléfonos móviles.
Lo mataba la lógica del negocio. Lo mataban las siete camisetas nuevas que un club puede vender en una sola temporada.Lo repetimos tanto que, según Juan Pablo Meneses, un día despertamos y el fútbol estaba muerto.—Lo que estamos viviendo ahora es otro deporte, con otras reglas y con otros estímulos.
El fútbol murió y ahora lo que tenemos se llama distinto— sentencia el periodista chileno por videollamada a unas horas de haber aterrizado en Ciudad de México, donde contempla una agenda llena de entrevistas a causa de su nuevo libro titulado Postfútbol (Editorial Planeta, 2016) el cual ha hecho todo un revuelo en el marco del Mundial de la FIFA que toma ese país junto con Canadá y Estados Unidos como anfitriones.Meneses no es nuevo en este ámbito pues en el 2013 publicó su libro Niños Futbolistas, donde contaba la historia de padres que apuestan el futuro de la familia a la venta de su hijo futbolista de nueve años, así como agentes que le explican cómo lograr eludir leyes para enviar menores latinoamericanos a Europa a equipos de éxito internacional y otras revelaciones sobre esta industria.Aquella disertación sobre el fútbol fue más una crónica y semblanza sobre personas puntuales que vivían esa transformación, pero ahora Meneses aborda el fútbol de manera ensayística (y filosófica, cómo no) para contar sobre cómo el fútbol dejó de ser un deporte colectivo y pasó a ser uno individual; sobre cómo ya no seguimos equipos sino jugadores que crean una marca personal. Sobre cómo el balonpié cada día se parece más a nuestras vidas: hiperregistradas, controladas, en busca de estímulos y de sed de monetizar cada segundo que se pueda. “Yo creo que no hay manera de entender este nuevo mundial si no entendemos que lo que estamos viviendo es postfútbol; si no vemos cómo el deporte se convirtió en un espejo de lo que vivimos en sociedad”, afirma.¿Cómo vivimos la nueva pasión?Antes que cualquier otro apunte, Meneses asegura que no se puede ver el fútbol como 11 tipos que van luego de la bola.—Yo suelo decir que el fútbol es mi linaje.
Yo vengo de ahí. Vengo del fútbol.
El fútbol me pertenece.—¿En qué sentido?—Que no recuerdo cuándo fue la primera vez que pateé una pelota o la primera vez que fui a un estadio. Eso es algo muy del ADN latinoamericano, sentir un deporte en las venas.
Y cuando algo tan importante para ti cambia, pues puede significar un mundo entero.Esa pasión hizo que desde muy temprano en su vida se interesara en escribir al respecto. Su primera crónica fuera de Chile la escribió siguiendo a la barra brava de Universidad de Chile hasta Buenos Aires.
Su primer viaje a Europa fue acompañando a dos exfiguras del fútbol chileno durante el Mundial de Francia.—El fútbol me atraviesa. Y por eso mismo siento que tengo cierta autoridad para tratar de ver el mundo y vernos a nosotros mismos a través del fútbol.
Aunque ahora escriba sobre fútbol para hablar del siglo XXI.—En ese recorrido de toda una vida ligado al fútbol, ¿cuándo empezó a hacerse la pregunta filosófica que atraviesa Postfútbol? ¿En qué momento sintió que algo estaba cambiando?—La primera vez que sentí que el fútbol estaba cambiando fue durante Niños Futbolistas.
Pero hubo una escena muy específica que me marcó. Estaba en Barcelona presentando el libro y, en una cafetería, escuché a un padre conversando con sus dos hijos pequeños sobre el fichaje de Neymar por el Barcelona.Uno de los niños expresó: “Ojalá podamos recuperar la inversión”.No expresó “ojalá salgamos campeones” o “ojalá sea goleador”.
Expresó “ojalá podamos recuperar la inversión”. Ahí entendí que no solo estaban cambiando los jugadores o los clubes.
Estaba cambiando toda la industria. Niños de diez años ya hablaban del fútbol en términos financieros.Desde entonces, Meneses empezó a acuñar el término “postfútbol, lo que estuvo repitiendo en sobremesas, reuniones familiares y espacios informales. ”Pero cuando se acercó este Mundial, sentí que era el momento de convertir esa reflexión en un libro".—¿Por qué?—Porque seguimos jugadores, no seguimos equipos.
Si un jugador sale de la cantera de nuestro club, lo único que queremos es que se vaya rápido a Europa para seguir su carrera. Ya no decimos: “Ojalá se quede aquí y gane títulos”.
Queremos seguir al individuo. Muchos no quieren que tal país sea campeón del mundo, quieren que tal jugador lo sea.Meneses se emociona tanto al hablar sobre su libro que debe detenerse para respirar en medio de su discurso.
Luego de hacer una pausa retoma.—Y asimismo ahora podemos apostar por él. Podemos comprar activos financieros relacionados con jugadores.
Podemos seguir su rendimiento como quien sigue una acción en bolsa. El deporte se parece menos a una tribuna y más a un mercado financiero.Aún así, Meneses insiste en que este fenómeno no nació en el fútbol.
El fútbol apenas lo refleja.—Todos los cambios que ocurren en la sociedad se reflejan ahí. Nosotros hablamos del VAR como una tecnología que vigila todo.
Pero vivimos en sociedades donde todo está siendo registrado permanentemente y ya ni siquiera nos preguntamos si eso está bien o mal.—Incluso eso cambia en la composición de los clubes.—Claro, porque por ejemplo, antes podías repetir de memoria la alineación de un equipo. Eso prácticamente desapareció.
Ahora los planteles cambian tanto que resulta imposible.El smartphone lo cambió todoEsta nueva rareza llamada postfútbol está completamente enfocado en capturar la atención del usuario. Para Meneses, el smartphone lo cambió todo: esa necesidad de estar conectado a estímulos digitales hace que el fútbol también tenga que ofrecer “algo más” que goles y atajadas.—Pero en un partido de fútbol hay muchos momentos “muertos”, donde no pasa gran cosa. —Pues por eso creo yo que ya el fútbol ni se consume en una pantalla o en la tribuna.
El cerebro funciona siguiendo dopamina, innovación, vértigo. Entonces Meneses menciona algo que parece imposible de relacionar con el fútbol: el porno.—La industria del porno ha sido la industria más efectiva en entender cómo capturar la atención del usuario y convertirlo en cliente.
El fútbol aprendió mucho de eso.La comparación podría sonar exagerada, pero Meneses la explica.—Ya no vemos partidos. Muchas veces vemos reels.
Vemos highlights. Vemos clips.
Todo se construye de manera más TikTok. Vamos directo al clímax, al éxtasis.En medio de su explicación, el periodista se echar a reír un poco y remata su tesis. —Por ejemplo, la Kings League es porno duro de fútbol.Para quien no lo conoce, la Kings League es una competición creada en 2022 por el exfutbolista español Gerard Piqué junto al streamer Ibai Llanos.
Mezcla fútbol con reglas diseñadas para maximizar el espectáculo: partidos más cortos, cartas sorpresa, cambios constantes en el juego, invitados famosísimos y una fuerte integración con Twitch, TikTok y otras plataformas digitales.—El postfútbol elimina todo aquello que exige paciencia—sentencia—. No podemos entender al hincha ni al jugador sin un smartphone en la mano.
Pero tampoco podemos entendernos a nosotros mismos sin un smartphone en la mano. Por eso reitero que el postfútbol habla de nosotros como sociedad.El autor continúa detallando cómo incluso dentro de los vestuarios existe una política informal sobre quién puede grabar, qué puede grabarse y qué contenido puede publicarse.
Los propios jugadores producen ahora las imágenes que antes buscaban las cámaras de televisión.Asimismo, están los aficionados que registran cada momento y editan videos antes de que termine el partido.—El objetivo final de mucha gente que va hoy al estadio con un teléfono es volver a casa viralizada. Y si estás en tu casa, estás con cinco pantallas simultánea viendo el partido, viendo reacciones, viendo apuestas, viendo las inversiones digitales y en otra tenés una cámara grabando tu reacción en tiempo real para luego subirlo a la web. —Aunque es curioso porque esto está muy relacionado a la generación Z y, al menos en Costa Rica, se han hecho estudios que demuestran que la mayoría de esta población ni siquiera tiene un equipo favorito.
¿Qué piensa al respecto?—Claro: porque siguen jugadores. No ven partidos, pero ven que un jugador está en un noviazgo con tal figura famosa.
No les interesa solamente cómo juega un futbolista. Les interesa qué compra, dónde vive, qué publica en redes sociales.
Consumen una experiencia completamente distinta.—La televisión tradicional tampoco ayuda, ¿no?—Nadie de la Generación Z se sienta noventa minutos frente a una pantalla sin mirar el teléfono. Si los obligaras a hacerlo probablemente les daría algo—, dice entre risas—.
Durante décadas el fútbol organizó identidades colectivas. Ahora compite contra una economía diseñada para fragmentar la atención.Meneses menciona, por ejemplo, las nuevas pelotas inteligentes utilizadas en las grandes competiciones internacionales.
Son balones equipados con sensores capaces de registrar información en tiempo real: velocidad, trayectorias, contactos, patrones de movimiento. La pelota ya no es solamente un objeto de juego; también es una fuente permanente de datos.
Esta es una idea central del postfútbol: la sensación de que vivimos en una época donde nada escapa a la medición.Jugar póker con frijolesLas apuestas ocupan un lugar central en el libro porque, para Meneses, representan uno de los cambios más visibles en la forma en que las nuevas generaciones se relacionan con el deporte. Durante la conversación recuerda una escena que presenció mientras impartía una clase en una escuela de periodismo.
Un grupo de estudiantes exponía sobre Martín Caparrós cuando, de pronto, dos jóvenes sentados al fondo comenzaron a gritar y celebrar. Habían ganado una apuesta durante un partido que seguían desde el teléfono.
Más tarde habló con ellos. Uno le explicó la sensación con una frase que todavía recuerda: “Apostar por tu equipo, que gane tu equipo y que asimismo ganes dinero, es más dulce que la miel”, le expresó.La anécdota le interesa porque revela un cambio cultural más amplio.
Meneses insiste en que lógicamente el fútbol no inventó las apuestas, pero asegura que se ha convertido en uno de los escenarios donde mejor se observa esa transformación. Para muchos jóvenes, explica, el partido ya no es necesariamente el acontecimiento principal. —El acontecimiento es la experiencia que se construye alrededor de él: la apuesta, la reacción en redes sociales, la conversación paralela, la posibilidad de ganar dinero.
Ver un partido sin apostar es como jugar póker con frijoles. No tiene sentido”.—¿Es parte del triunfo del capitalismo? —Durante mucho tiempo no funcionaba bajo las mismas reglas del deporte estadounidense.
Era posible sentarse noventa minutos frente a un partido sin interrupciones, sin pausas comerciales, sin la obsesión por medir cada aspecto de la experiencia.... Ese mundo ya quedó atrás.—¿Es irreversible?—Es que antes la FIFA manejaba el negocio.
Ahora el negocio maneja a la FIFA.—Por ello, ¿hay espacio para la nostalgia en el postfútbol?—Siempre habrá, pero mi libro no es nostálgico. De hecho a mí me interesa este nuevo fútbol.
Me intriga. Quiero ver el mundial porque será el escenario donde muchas de estas transformaciones terminarán de hacerse visibles. —¿Será bueno o malo?—Será, nuevamente, como la vida misma.
Como la sociedad. Siempre estaremos viviendo lo que viene después de algo.
Con el mundial estaremos más cerca de esa respuesta.Puede ordenar Postfútbol en Librería Andante o internacionalmente a través de Amazon.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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