El golpe más grande contra el narcotráfico en Costa Rica sacude el legado y la familia de Pecho de Rata

A las 7:34 p. m. del 23 de junio del 2025, Randall Zúñiga, entonces director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), tiró la bomba en su cuenta de Twitter: En horas de la tarde de ese mismo día, Edwin López Vega, alias Pecho de Rata, fue detenido en Cahuita de Talamanca, Limón, con fines de extradición, para responder en Estados Unidos por presunto narcotráfico.Solo había completado 562 días libre, pues el 9 de diciembre del 2023, López Vega había salido de la cárcel luego de purgar una condena de 8 años por tráfico de drogas. El Señor o el Zar, como le gusta que le digan, celebró con una fiesta a la que acudieron amigos, familiares y presuntos socios comerciales.
Algunos, incluso, llegaron a su finca en un helicóptero.Las primeras fotos corrieron como pólvora, incluida una con sus hijos y con quien alguna vez lo representó penalmente, el exmagistrado Celso Gamboa Sánchez. Exactamente un año después de aquel aviso en Twitter, los cimientos del emporio narco que Pecho de Rata habría consolidado desde el Caribe sur se sacudieron este 23 de junio, durante el operativo policial más grande en la historia de Costa Rica.1.500 agentes de cuerpos policiales, fiscales y jueces allanaron casas, restaurantes, fincas, hoteles, hospedajes, un quebrador, un gimnasio y un redondel de toros, entre otros bienes atribuidos al extraditado y a sus presuntos cómplices en el tráfico internacional de cocaína y marihuana y el lavado de dineros indebidos.Las operaciones, que empezaron a las 3 a. m. justamente en el complejo habitacional de los López Tyndell, en Cahuita, permitieron apenas sugerir el tamaño del segundo cartel internacional de drogas afincado y desarticulado en el país.
El primero en ser desmantelado fue el Cartel del Caribe Sur, en noviembre del año pasado, presuntamente comandado por los hermanos Luis Manuel y Jordi Picado Grijalba, alias Shock y Noni. Entre las propiedades inmovilizadas este martes figuran hoteles y casas de lujo que se rentan en plataformas en línea para vacacionistas, restaurantes, una sala de juegos, un local de waffles y helados en la calle principal de Cahuita, vehículos, fincas en verde y más de 300 cabezas de ganado.Según Michael Soto, el valor registral de los bienes ronda los ¢2.600 millones, pero podría ser mucho mayor.
La pesquisa apunta a que esas propiedades eran utilizadas, también, para el blanqueo de los recursos provenientes del narcotráfico.Hijos y exfutbolistas detenidosAl inicio de este martes, las autoridades judiciales tenían en la mira a 79 personas. De ellas, 46 fueron capturadas, otras 18 ya estaban en prisión por otras causas y otras 15 permanecerían en fuga.Entre los detenidos figuran tres personas de apellidos López Tyndall, producto del primer matrimonio de Pecho de Rata (dos hombres y una mujer), y un hijo no reconocido, de apellido Vaz, de 29 años.La expareja sentimental de este último sujeto, una modelo de apellido Mullins, así como la segunda esposa de Pecho de Rata, una joven de 29 años, de apellidos Smith De la O, estarían residiendo en Suiza, Europa.
No obstante, Michael Soto remarcó que ambas serán requeridas dentro de la investigación del expediente 24-000911-0063-PE, conocido como Caso Riverside. El caso fue bautizado de esa manera, según explicó Soto, porque la operación criminal se desarrollaba entre el mar y un río. “Vamos a la orilla”, solían decir los miembros del grupo criminal, explicó.De momento se desconoce si se referían al río Sixaola, pues este martes se intervino una finca ganadera en esa zona, a pocos metros de la ribera de ese afluente que colinda con Panamá.También quedaron detenidos dos exfutbolistas de Primera División, de apellidos Corrales y Scoby, por su presunta participación en el clan y dos policias penitenciarios apellidados Sojo Hernández y León García.Estos últimos habrían facilitado la comunicación entre López Vega y el resto de la organización mientras este permanecía en detención provisional, en Máxima Seguridad de La Reforma, antes de ser extraditado, en marzo anterior, a Estados Unidos.
Precisamente, el fiscal general, Carlo Díaz, presente en los operativos de la madrugada, remarcó que el cartel siguió operando incluso meses después de la extradición del exconvicto, de 49 años.Según explicó el jerarca, esa conducta obliga a las autoridades a mantener investigaciones de largo plazo orientadas no solo a capturar personas, sino también a impedir que las estructuras se reorganicen.“Tenemos que seguir pensando que la organización se va a mantener y que ahorita van a surgir nuevos grupos incluso en la zona y tenemos que trabajar ese tipo de organizaciones, incluso proyectándonos cómo esta organización se va a recomponer”, indicó.El fiscal general remarcó que la estrategia del Ministerio Público busca desarticular integralmente estas redes criminales, incluyendo sus fuentes de financiamiento y patrimonio.“Aquí hay que hacer ver que nuestro país tiene la capacidad de realizar este tipo de investigación“, aseveró.El negocio del cartel y su sociedad con Los CosteñosSegún explicó Michael Soto, el grupo costarricense estaba, presuntamente, aliado a una banda narco del Caribe colombiano conocida como Los Costeños.Estos últimos, en apariencia, suplían al cartel presuntamente comandado por Pecho de Rata de cocaína y marihuana.Las embarcaciones salían del Caribe colombiano y llegaban a la costa atlántica costarricense, especialmente la zona sur. Soto afirma que la marihuana recibida era suficiente para abastecer las necesidades de consumo local de todo el país.En el caso de la cocaína, en apariencia era un ejercicio de tráfico, almacenamiento en Costa Rica y reenvío a terceros países al norte del continente.
Asimismo, el expediente del caso indica que este cartel era capaz de abastecer de droga a grupos grandes, como el comandado por Alejandro Arias, alias Diablo.Las autoridades no descartan que este martes, cuando se rompieron las primeras puertas y portones de las propiedades allanadas, varios de los presuntos implicados ya estuvieran informados de las operaciones.Algunas casas vacías y el sobrevuelo de un dron en uno de los sitios donde ingresaron los agentes judiciales hacen sospechar que la intervención no estuvo blindada a terceros.Al final del día, en una sala vacía, en la casa de Pecho de Rata, solo queda una imagen enmarcada de Edwin López. La obra, que emula un óleo, muestra al presunto cabecilla con el nombre con el que prefería que lo llamaran: El Zar del Sur.La leyenda “no es suerte, estamos bendecidos”, escrita a un costado de la imagen, perdió todo sentido cuando se escucharon los primeros gritos de ”¡al suelo, policía!“
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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