La verdad incómoda sobre algunos conflictos de paternidad

El 21 de junio se celebró el Día del Padre, una fecha que, en Costa Rica, se conmemora el tercer domingo de este mes. Nunca me he opuesto a su celebración.
No obstante, más allá de la efeméride, creo que lo verdaderamente importante es dignificar la figura paterna los 365 días del año.La presencia del padre es fundamental en el desarrollo emocional de los hijos. No obstante, en los últimos años esta figura se ha erosionado en el imaginario público, hasta el punto de que a menudo se transmite la idea de que la mayoría de los padres son irresponsables.
Es cierto que existen casos de abandono, de incumplimiento de obligaciones económicas y de conductas claramente nocivas. Pero esos casos, si bien son reales, no representan a la mayoría.
Y aun así, la generalización ha terminado por distorsionar la imagen de una figura que también está llena de compromiso, entrega y responsabilidad.Conozco muchos hombres que han asumido su paternidad de forma seria y comprometida: que han hecho de sus hijos una prioridad real y no solo discursiva. Padres que no se limitan a proveer sustento económico, sino que participan activamente en la formación emocional, educativa y cotidiana de sus hijos.Por eso, quiero rendir homenaje a esa paternidad responsable, silenciosa muchas veces, pero profundamente presente, que miles de hombres ejercen día a día y que merece ser visibilizada y valorada sin prejuicios.Asimismo, no todos los casos de ausencia paterna responden solamente a irresponsabilidad.
En algunos contextos, la paternidad se ve obstaculizada o directamente impedida. Hay mujeres que han hecho de la maternidad un negocio: solo les interesa recibir una pensión, pero no permiten que sus hijos vean y reciban el amor de la figura paterna.
En ese sentido, se dan casos en los que el sistema de protección a la violencia doméstica es utilizado de forma indebida, mediante denuncias falsas o desproporcionadas que buscan restringir el contacto entre padre e hijos. Estos casos son lamentables, no solo por el daño que provocan en la relación familiar, sino también porque desvían recursos y atención que deberían concentrarse en las verdaderas situaciones de riesgo, donde sí existe violencia y peligro real.rsolismep@gmail.comRocío Solís Gamboa es psicóloga con más de 40 años de experiencia en educación, niñez y adolescencia y violencia escolar.
Fundó y dirigió la Contraloría de los Derechos Estudiantiles del MEP. Fue viceministra administrativa y viceministra académica del MEP, presidenta de la Comisión Unesco Costa Rica y miembro de la Junta Directiva del PANI.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.