Doña FIFA ha impuesto unos muy improductivos criterios de desempate para los equipos que se juegan un lugar en la etapa de grupos: si dos selecciones terminan con los mismos puntos lo que cuenta ya no es la diferencia de goles sino el resultado directo entre ellas. Dicho en otras palabras y ya en el muy concreto caso de la Suprema Selección Nacional de Patabola, los mocetones del Tri podrían ser goleados inmisericordemente por los centuriones de Chequia el próximo miércoles 24, los surcoreanos, por su parte, serían todavía mucho más feroces y le anotarían, digamos, 10 tantos a los naturales de Suráfrica ese mismo día y, miren ustedes, luego de tamaña escabechina y de los denodados esfuerzos de los jugadores en la cancha, nuestra Selección seguirá siendo cabeza de grupo, sí señor.Veremos entonces a Guillermo Ochoa en la portería, vaya que sí, sin otra presión sobre sus hombros que la de no dejar que el balón traspase la línea divisoria de sus dominios pero sin temer que su regalo de despedida termine siendo tan costoso para su equipo como el otro obsequio, el que el guardameta de los mentados surcoreanos le ofrendó a todos los mexicanos en el Estadio Guadalajara, con todo y que no se tratara realmente de una gratificación sino de una morrocotuda pifia.En fin, el tema es que en las referidas circunstancias y estando las cosas como están, los futbolistas que portarán la verde (o una camiseta con alguno de los otros colores oficiales del uniforme) podrían brincar al césped en plan comodón, exhibiendo un conformismo muy vernáculo, en detrimento del espectáculo pero, sobre todo, del balompié mismo (¿en qué diablos estaban pensando los señores comisarios del monopolio futbolístico mundial al ordenar parecida disposición?).Javier Aguirre, más allá de se pueda permitir la esplendidez de homenajear a Ochoa, tendrá que recurrir a los futbolistas que no han jugado, a los que han estado en la sombra, para que, al sentirse reconocidos, quieran corresponder con la debida enjundia y mostrar todos los tamaños en la cancha.Muy bien, más allá de que no es mérito menor haber ganado dos partidos sin recibir un gol ¿qué podemos pensar del Tri?

Ya hay polémica porque algunos comentaristas dicen que no cuenta con los recursos futbolísticos para enfrentar a los pesos pesados del planeta. Y, en lo que toca al encuentro contra Corea del Sur, escuchamos veredictos de que era un gran rival y de que fue un partido realmente muy complicado.

Pues, qué caray, con todo y que este mismo escribidor dudaba mucho de que la Selección pudiera resolver airosamente el trámite, la verdad es que los coreanos mostraron muy poca cosa. Y sí, en la parte final del primer tiempo se hicieron del balón.

¿Y, qué pasó? Nada, no dispararon una sola vez a portería ni armaron combinaciones de peligro ni se acercaron siquiera al área rival.

Luego del descanso, perdían constantemente el balón, mandaban inútiles pelotazos y exhibieron un futbol tan precipitado como inefectivo.O, bueno, tal vez lo que pasó, después de todo, es que el Tri se supo defender y que nulificó muy eficazmente al adversario. Los jugadores están ejemplarmente conjuntados, hay que decirlo.

¿Les alcanzará para grandes cosas? No le hemos visto a México, también es oportuno puntualizarlo, el futbol de Países Bajos (deslumbrantes, ayer, los neerlandeses), ni de Inglaterra ni, pongamos, de los mismísimos Estados Unidos.O sea, que la realidad en algún momento nos alcanzará.

Pero ese escenario no le quita méritos a lo que ya se ha hecho, desde luego que no. Y, con eso nos quedamos.