Falta de mantenimiento, errores humanos, fallas en los equipos e incluso vandalismo son algunas de las causas de los siniestros en los complejos de Petróleos Mexicanos (Pemex), empresa que en los últimos años ha registrado una serie de explosiones, incendios y accidentes en sus plataformas, refinerías y ductos. Este tipo de incidentes, que tan sólo este año se han registrado en las inmediaciones de la refinería Olmeca, así como en el golfo de México, no son el único problema que en materia ambiental enfrenta la empresa, pues mantiene un alto índice de emisiones contaminantes a la atmósfera que afectan de manera importante a las comunidades cercanas y contribuyen al cambio climático.

En entrevista con Excélsior, Gonzalo Monroy, director de la consultoría GMEC, afirmó que la empresa reconoce sólo 500 millones de dólares en pasivos ambientales, lo que no refleja los daños ecológicos que ha causado, una situación que es respaldada por un leyes y regulaciones laxas que no la incentivan a mejores prácticas operativas que prevengan desastres ambientales, que de mantenerse en el largo plazo afectará el alcance de la meta de autosuficiencia energética y encarecerá la adquisición de financiamiento. La empresa argumenta que el aumento en el procesamiento de la refinería de Dos Bocas y la rehabilitación del Sistema Nacional de Refinación, así como la quema de gas natural y la falta de infraestructura provocaron una mayor contaminación.

Datos de Pemex muestran que, al cierre del primer trimestre del año, también registró importantes índices de contaminación. Hasta ahora, Pemex no ha logrado avanzar en estos objetivos, pues a la par sigue desaprovechando gas natural, esto debido a la falta de infraestructura, así como inestabilidad en algunos de sus sistemas operativos.

Estos han sido los principales factores que han provocado un aumento de 78.6% en el volumen del gas que quema y ventea a la atmósfera en el último trimestre del año, pues se dejaron de aprovechar 618 millones de pies cubicós al día de gas, lo que representa el 9.7% del total producido. Datos de la empresa muestran que, en el periodo, se emitieron a la atmósfera un volumen de 20.1 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente, lo que significó un incremento de 37.7% en comparación con el mismo periodo de 2025.

En su último reporte, la empresa también reconoció que las emisiones de metano totalizaron las 234 mil toneladas, lo que representa un aumento de 51.2% por un mayor envío de gas natural a la atmósfera”. Una de las emisiones que más afectan el medioambiente es la del óxido de azufre, de las cuales Pemex emitió 385.2 mil toneladas, 14.3% más.

Lo cual está asociado a intermitencias operativas en algunos complejos procesadores de gas, pese a los avances en la rehabilitación de sistemas de recuperación de azufre en refinación. Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), este nivel es el más alto registrado desde 2012 y equivale a un aumento de 210.5% frente a las 124 mil toneladas observadas en ese año.

Los derrames, así como fugas, entre otros accidentes, son situaciones han dejado personas heridas y fallecidas, así como daños en muebles e inmuebles, propios o de terceros, así como el paro total de sus operaciones en algunos de los complejos afectados, pero sobre todo ha provocado daños ambientales que contribuyen al cambio climático. Entre los siniestros más importantes y que provocaron daños considerables se registraron principalmente durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Destaca la fuga de gas julio de 2021, la cual derivó en un incendio que fue denominado como “ojo de juego” y que ha sido considerado como un ecocidio por los daños al lecho marino del golfo de México. Durante la gestión de Octavio Romero Oropeza también sucedió una explosión, en julio de 2023, de la plataforma Nohoch–A del complejo Cantarell en la Sonda de Campeche, ese mismo mes también se registró un derrame de hidrocarburos, y que, pese a la opinión de expertos, Pemex afirmó que fue menor.

Incluso este año, el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, confirmó que un derrame de hidrocarburos en febrero pasado, el cual tuvo como origen una falla en su infraestructura, específicamente en uno de los oleoductos de 36 pulgadas, ubicado en las cercanías de la plataforma Abkatún Alfa, en la Sonda de Campeche. Argumentó que “hubo resistencia” e incluso la solicitud de tergiversar la gravedad del problema por parte de por los menos tres directivos, quienes ocultaron la información sobre la fuga y los alcances de la misma, por lo que fueron reportados ante la Fiscalía General de la República, quien determinaría las acciones legales en contra de los implicados.

No obstante, hasta ahora no se ha dado a conocer nada sobre el proceso que sigue esta investigación o denuncia. A esto se suman los derrames de la Refinería de Dos Bocas que han derivado en contaminación los cuerpos de agua cercanos como el río Seco y la laguna Mecoacán, así como en la muerte de trabajadores por conatos de incendio.

Por ello, el organismo ambiental Greenpeace presentó dos denuncias, una a la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA) y la segunda ante la Unidad de Responsabilidades de Pemex, a fin de deslindar responsabilidades por los daños impactos ambientales. Para Gonzalo Monroy, parte de lo que está pasando en Pemex tiene que ver con una serie de fallas estructurales debido a que no se le está dando el mantenimiento correctivo y preventivo necesario en toda su cadena de valor.