Durante la filmación de lo que era un documental sobre sus padres, que arrancaba con la muerte de su progenitor y el viaje que emprendió su madre días después de este hecho para irse a vivir a Turquía con su nuevo novio, al que conoció en Facebook, el director tapatío Gal S. Castellanos se dio cuenta de que su película Mi pecho está lleno de centellas tenía que ver con él y con el proceso de transición sexual que vivió durante los siete años de rodaje del filme.

A lo largo del documental, que se estrena este jueves en un circuito cultural, se aprecia cómo Gal Castellanos, mientras se manda videocartas con su madre que vive en Turquía, va registrando con su cámara algunas de las reflexiones personales sobre la memoria y la cotidianidad, así como alguno de los procesos que vivió, como la extirpación de senos, para transicionar poco a poco del sexo femenino al masculino. De hecho, el título que le da nombre al filme tiene que ver con los polvos de centella asiática que Gal usó para ayudar a la cicatrización de la zona del pecho extirpado.

Estrenar Mi pecho está lleno de centellas en el mes del orgullo LGBTIQ+ es de gran importancia para el director, pues considera que en cierta forma el documental abona a la conversación sobre la transexualidad en lo general y la transexualidad masculina en lo particular, un tema poco explorado en el cine nacional. Si bien es cierto que el filme aborda la transición sexual del realizador, para el propio Gal S.

Castellanos también hay otro tipo de transición que no quiere pasar por alto y con la que muchas mujeres se pueden sentir identificadas. “Yo creo que una de las transiciones más fuertes es la de mi mamá. Estamos hablando de una mujer de su generación que hace un viaje a un país lejano en contra de todo lo pronosticado para una mujer de su edad.

A mí me parece un salto de valentía muy fuerte. Ella estuvo seis meses en Turquía y regresó nuevamente a su país para luchar por su autonomía porque se da cuenta que nunca ha estado sola, que nunca ha rentado un departamento sola porque siempre ha sido la hija de alguien, la esposa de alguien, la mamá de alguien y nunca vivió como ella misma”, apuntó el realizador.

El director hizo un calendario de producción y debido a que tenía que cumplir con los tiempos de entrega del Focine se sometió a cirugía y sólo pudo estar en recuperación 20 días. Sus productores le ayudaron en los cuidados.