M+.- Existe una corriente conservadora en Estados Unidos que vería con buenos ojos que México se convirtiera en uno más de los países latinoamericanos en los que un gobierno popular de izquierda es derrotado por un candidato de derecha. El triunfo en Colombia de Abelardo de la Espriella, un ultraconservador recién llegado a la política y de corte similar a Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Kast en Chile o Bukele en El Salvador, parecería dar alas a estas expectativas entre grupos ideológicos de derecha asociados al movimiento trumpista.

Lula en Brasil y Sheinbaum en México serían los últimos bastiones (no los únicos, pero sí los que en realidad importan) de la ola roja que pintó al continente en los primeros lustros de este siglo, ahora desdibujada.