La figura del ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, se encuentra nuevamente bajo escrutinio público, en medio de cuestionamientos de sectores políticos, ambientales y de la sociedad civil que consideran que ha habido un cambio de postura frente a temas que, hace apenas dos años, defendía con mayor rigidez. En ese entonces, Navarro se mostraba especialmente crítico en asuntos como la estricta conservación de los arrecifes, el manejo de áreas protegidas y la política minera en Donoso; no obstante, ya en funciones de gobierno, a partir de julio de 2024, sus posiciones han sido interpretadas como más flexibles o matizadas.

Uno de los temas en los que no se observó una postura crítica del ministro fue el relacionado con el proyecto de ley 571, una iniciativa presentada por el diputado del Partido Revolucionario Democrático (PRD) por Bocas del Toro, Benicio Robinson, que modifica el marco legal de protección de los arrecifes coralinos y otros ecosistemas marino-costeros. De hecho, el exalcalde y excandidato presidencial del PRD no presentó objeciones a la iniciativa.

Por el contrario, respaldó su viabilidad, pese a los cuestionamientos de organizaciones ambientales sobre el posible debilitamiento de las medidas de protección de los arrecifes coralinos. Posteriormente, el Ministerio de Ambiente ha mantenido una posición dual en torno al uso de la isla de Coiba para fines penitenciarios.

En un primer momento, mediante una carta enviada a los estamentos de seguridad, expresó su oposición a la reapertura de un centro penitenciario permanente en la isla, que es área protegida desde 2004. Más adelante, en un comunicado, la entidad remarcó que la operación se llevó a cabo bajo estricta confidencialidad y sin conocimiento previo de la institución, al tiempo que aclaró que los reclusos fueron ubicados en instalaciones preexistentes del Servicio Nacional Aeronaval (Senan), sin nuevas construcciones ni intervenciones dentro del área protegida, por lo que, según la entidad, no tuvo lugar afectación ambiental.

En el caso de la mina de cobre de Donoso, sectores ambientales y organizaciones de la sociedad civil consideran que la posición de Navarro ha transitado de una visión crítica del proyecto a un enfoque más pragmático y técnico, centrado en auditorías ambientales, medidas de mitigación y la evaluación de alternativas antes de adoptar una decisión definitiva sobre su futuro. Incluso, al inicio de su gestión, aseveró que la mina “nunca debió haberse realizado” y planteó la necesidad de evaluar integralmente sus impactos ambientales antes de definir su futuro.

Diversos actores de la sociedad civil y del ámbito jurídico han cuestionado la evolución del discurso ambiental del ministro de Ambiente, al considerar que ha variado en función del contexto político y económico. El abogado y ambientalista Rodrigo Noriega remarcó que el desempeño del ministro refleja una postura ya conocida frente al poder político y económico. “Yo diría que estamos conociendo su verdadero discurso.

Nunca fue confrontacional con el poder económico y político”, aseveró, al señalar que el ministro “ha cedido demasiado en Coiba y en los arrecifes”, lo que, a su juicio, ha impactado en su credibilidad dentro del movimiento ambientalista. En una línea similar, el abogado y dirigente de la Alianza Ciudadana Pro Justicia, Carlos Lee, cuestionó la coherencia del discurso ambiental del ministro, al considerar que sus posiciones actuales responden más a dinámicas externas que a convicciones personales. “El ministro está demostrando su interés por la ecología, pero no pareciera ser algo que tenga que ver con una convicción personal.

Está modificando según los intereses dominantes”, expresó, al recordar que en la oposición se mostraba como un ambientalista “genuino”, mientras que en la administración pública lo percibe “muy condescendiente con la empresa privada”. Finalmente, el presidente de la Asociación de Derecho Ambiental, Donaldo Sousa, aseveró que la trayectoria del ministro ha estado marcada por cambios asociados al contexto político. “Definitivamente.

Lo conocimos como ecologista… hace tres años tenía un discurso totalmente contra la mina y ahora tiene que seguir las directrices del presidencialismo”, indicó, al advertir que el giro en su postura responde, según expresó, a las dinámicas de poder dentro del Ejecutivo. Se intentó obtener una versión del ministro de Ambiente, pero al cierre de esta edición no se recibió respuesta.