Dos figuras encendieron la mecha para la explosión del rock and roll allá por 1955: Elvis Presley, desde luego, aunque ya hubiera predecesores negros haciendo esa música, y James Dean. Lo de Dean es más que curioso ya que sus intereses musicales no iban por ahí: se decía interesado por la clásica, el jazz y los vocalistas de standards (Sinatra, Billie Holiday).

Sí, se le puede ver —e incluso escuchar— tocando bongos, aunque esa era una afición más bien beatnik. Pero en sus películas se mostraba sensible y eso conectaba con una masa juvenil con poder adquisitivo, almas ansiosas de modelos.Seguir leyendo