DOMINGA.– La última vez que el presidente Donald Trump se enfrentó a unas elecciones intermedias, en 2018, los republicanos del Congreso se vieron arrastrados por su impopularidad y perdieron más de tres decenas de escaños en la Cámara de Representantes. Pero incluso en la derrota, no tocaron fondo ese año –de hecho, el partido ganó terreno en el Senado–, ya que los votantes blancos de clase trabajadora mantuvieron en gran medida su fe en la experiencia económica de Trump.