La alarma se activó a la una y 34 minutos del 6 de mayo. En ese momento, dos encapuchados irrumpieron en la tienda, se llevaron dos vitrinas muy concretas y escaparon a toda velocidad.

La policía estaba ahí a la una y 38 minutos, pero el golpe había sido muy rápido. En apenas unos segundos, los delincuentes se llevaron objetos por valor de entre 20.000 y 30.000 euros.

Lo que cargaron en la bolsa no eran joyas, ni relojes, ni piezas de arte. Eran cartas Pokémon.Seguir leyendo