Susana Cordeiro Guerra visitó Buenos Aires y se reunió con el equipo económico y el presidente Javier Milei. Destacó el apoyo a las reformas como piedra basal para el crecimiento y el plan a 8 años del Banco Mundial para la Argentina en el marco de la aprobación de garantías por u$s 2000 millones esta semana.—¿Habrá programas del Banco Mundial para apoyar los nuevos motores como la energía y la minería?—El reto ahora, es transformar estos logros fiscales y de estabilización en un motor de crecimiento.

Y yo creo que el Gobierno está con toda su atención en este reto. Y el Banco, con su estrategia ahora —una estrategia de ocho años para apoyar a Argentina en esta trayectoria de crecimiento— es para apoyar e impulsar esa traducción de la estabilización en una transformación económica.—Más allá de las correcciones que destacan, hay cuellos de botella, déficit de infraestructura, pobreza, infancia.

¿Cómo se trabaja para generar crecimiento privado?—La estrategia tiene como tres ejes: la parte regulatoria para apoyar esa continua mejora del ambiente de negocios y atracción de inversión privada. Como parte de esa nueva garantía que aprobamos el martes, hay una matriz de políticas muy sólida, marcos regulatorios, que es el primer eje.

Hay un segundo eje de la infraestructura, no solo la conectividad del país —el transporte, los puertos, las carreteras— pero también el capital humano, educación, salud. El Presidente (Milei) ayer habló mucho de la importancia del capital humano como un eje clave de la agenda del Gobierno, también en el sentido de una mejora de las calificaciones de la población para acceder a todas esas nuevas oportunidades de empleos en sectores tanto de capital intensivo, como esos que son el motor de crecimiento: minería, energía, pero también en sectores mano de obra intensivos.

El Banco apoya la transformación económica de esa manera estructural. El último eje es la atracción del sector privado y de inversión privada, y eso es de forma transversal e incluye cómo profundizar los mercados capitales y cómo dar más crédito y más oportunidad de crédito para las pequeñas y medianas empresas.—¿Cómo fue la reunión con Milei?

¿Lo conocía de antes al presidente Milei?—La reunión con el presidente Milei fue extraordinaria. Fue un hito en mi vida profesional escuchar a un pensador global.

Nos dio una visión extremadamente integral de crecimiento macroeconómico y de todas las fases de ese crecimiento. Hablamos de todos los esfuerzos y resultados que son muy convincentes de una economía que ha domado la inflación, bajó el déficit a cero y que mantiene una disciplina extraordinaria y resiliente, porque hay presiones por todos los lados para gastar más.

Hablamos de la macro pero también de la importancia del capital humano, las habilidades para que la población pueda acceder a los empleos. Pero hacer eso con una lógica de mercado.

En otros emergentes son impulsados por la oferta pero acá el Presidente está haciéndolo impulsado por la demanda.Son las empresas que capacitan de forma calibrada para su demanda. Y cómo el Estado puede apoyar eso está muy relacionado con la agenda de crecimiento y empleos del Banco Mundial donde el empleo es la mayor forma de dignidad de una persona.

Pero hacer eso con una lógica de mercado es increíble. Esa agenda va a generar muchos beneficios para toda la población.—Argentina lo que tiene es un modelo de crecimiento quizás muy enfocado en agro, petróleo, minería y una caída en la producción industrial, ¿hay algo de esa desigualdad en el ritmo de crecimiento que les preocupe, que hayan hablado con el Presidente?—Vemos una estrategia de crecimiento que ya está dando muchos frutos y muchos resultados.

Vemos la ambición del modelo económico y de la transición de sectores de capital intensivo a intensivos en mano de obra. El foco central es hacer que la economía crezca.

Hay atención a todo el auto. Hay innumerables partes auxiliares.

Pero yo creo que la disciplina del Gobierno no es solo fiscal y macroeconómica, es una disciplina de teoría económica para hacer que el motor funcione. Con el motor funcionando, todo el auto arranca junto.

Esa es la lógica. No vemos riesgo, vemos una ambición y estamos apoyando esa ambición.

También vemos esfuerzos en innumerables incentivos para la atracción de inversión privada, tanto en sectores tradicionales pero también sectores de vanguardia. El RIGI, por ejemplo, es una acción emblemática en esa dirección de atracción de la más alta tecnología y avances para la economía argentina y con ese enfoque en dar la estabilidad y la previsibilidad que los inversionistas están buscando.—¿Cómo funciona el esquema de garantías para la deuda y cuándo surgió la idea de empezar a trabajar ese mecanismo para financiamiento de Argentina?—Es difícil decir cuándo una idea nace, ¿no?

Pero fue producto de un diálogo con el Gobierno y con otros multilaterales. Es un esfuerzo conjunto con el BID, el FMI y MIGA (la agencia de garantías), que es parte del Grupo Banco Mundial.

Los funcionarios estaban buscando tasas más bajas y más costo-efectivas. Y demostraron la calidad de su programa, de las reformas, la ambición de la agenda.

Eso se pudo traducir en un producto de garantía —el primer tramo con el BIRF (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento) y el segundo con MIGA—, y una estructura combinada para apoyar el Gobierno en este momento que necesitaban liquidez. La garantía es un puente para que puedan acceder al mercado a costo más bajo.Lo que estamos haciendo aquí esencialmente es extender la pista para que el Gobierno pueda mantener su mirada en las reformas.

Y de paso resolver este problema de liquidez, y acceder a los mercados de una manera más competitiva. Así que es realmente un puente para el financiamiento.

Creo que la innovación detrás de este enfoque es que proporciona flexibilidad para que el gobierno acceda a los mercados no de la manera ortodoxa tradicional, sino que es un camino alternativo. Acceder a los mercados sucederá cuando sea más competitivo hacerlo.—¿Y cómo sigue ahora?

¿Cuándo llegará el desembolso de los bancos a la Argentina con estos créditos garantizados?—El Gobierno lleva esa parte, no nosotros, con los bancos que el Gobierno defina.—¿Hay una hoja de ruta sobre cuándo debería lograrse el acceso al mercado?—Los funcionarios conocen los mercados y tienen una experiencia profunda. Ellos son los mejores calificados para decidir cuándo hacerlo.—El año que viene hay elecciones.

¿Cambia algo si no está Milei? ¿Ven a la oposición tomando temas como el orden fiscal?—La estrategia tiene ocho años.

Son tres gobiernos. Trabajamos para impulsar agendas de reforma que son buen desarrollo.

La idea es apoyar esa agenda de reformas ambiciosas pero que son proyectos de país. Están logrando resultados que van a hablar por sí mismos.—¿Qué otras reformas debería encarar la Argentina en los próximos años?—Creo que el Gobierno está en una excelente trayectoria y con enfoque correcto en la estabilidad fiscal y macroeconómica, y manteniendo esa disciplina.

Eso es el corazón. En otras ocasiones que esa consolidación fiscal sucedió no fue de la mano como acá con una preocupación social.

Vemos una disciplina fiscal pero también con una conciencia social, la mejora de la focalización de subsidios para energía. Hay resultados en los índices de pobreza.

Hay mucho para hacer, pero los resultados están ocurriendo. Hacia adelante hay que continuar enfocando en los sectores con crecimiento: minería, energía, proveyendo la infraestructura crítica necesaria para estos sectores, pero como están haciendo, con esa lógica de mercado, atrayendo la inversión privada.

Y también pensando con atención para esa generación en empleo en esos sectores que también son más intensivos en mano de obra. También para los sectores que son de vanguardia tecnológica y con incentivos concretos y muy atrayentes.

Necesitamos generación de negocios en esa dirección.