DOMINGA.– Cualquiera que escuche la historia de un reencuentro entre padre e hijo, después de tres décadas, imaginaría una reconciliación y la reconstrucción de un vínculo roto por el tiempo. Pero esta historia no comienza ahí, sino con una estafa.

Confiando ciegamente en su hijo, Luis Ramón Pérez Aguilar le entregó a Luis Alberto Pérez Zamorano, el autodenominado gurú financiero, el dinero que había obtenido por la venta de su casa, una pequeña herencia y hasta los ahorros de su negocio de refacciones. Jamás volvió a ver un solo peso.

Terminó despojado de su patrimonio, mientras su hijo acabó luego de las rejas en Palermo, Italia.