Registros ciudadanos y de grupos ambientalistas documentan al menos tres derrames de hidrocarburos en el puerto interior de Manzanillo —el más importante del país en movimiento de carga contenerizada y el tercero de América Latina— durante la última década, antes del que acontece desde inicios de esta semana.El primero sucedió en diciembre de 2019; posteriormente, se registraron nuevos eventos en agosto y septiembre de 2023, cuando manchas de hidrocarburo alcanzaron áreas cercanas a la bahía de San Pedrito. Ahora, de nueva cuenta, una mancha de hidrocarburos o sustancias oleosas obliga a desplegar inspecciones, recorridos y mesas de coordinación.​ ​La diferencia, señalan activistas ambientales, es que esta vez sí se activó un comité de atención y seguimiento.

No obstante, también advierten que la respuesta llegó días después de detectado el problema y que todavía no existe una explicación oficial sobre el origen de la contaminación observada en aguas de la bahía.Al mismo tiempo, Petróleos Mexicanos (Pemex) comunicó que sus inspecciones realizadas el 2 y 3 de junio no encontraron evidencias de fugas o afectaciones en su Terminal Marítima; la investigación continúa con la participación de Semarnat, Profepa, Asipona, Protección Civil, Secretaría de Marina e Instituto para el Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (Imades).Los casos de derrames de hidrocarburos en ManzanilloEn este panorama, si se consideran otros incidentes relacionados con sustancias peligrosas, la lista de accidentes registrados en los últimos diez años se amplía en, al menos, cinco más. En octubre de 2019, un incendio en instalaciones de una empresa ubicada en el puerto encendió las alertas debido a que la embarcación involucrada almacenaba amoniaco, diésel marino, aceites y combustible para aviación.Posteriormente, en junio de 2023, una maniobra fallida durante el manejo de un isotanque provocó el derrame de diciclopentadieno, una sustancia química utilizada en procesos industriales.

Inicialmente, autoridades portuarias negaron que el producto hubiera llegado al mar, pero días después reconocieron que sí existió contaminación del agua luego de la difusión de evidencia presentada por ciudadanos.Meses después, en octubre de 2023, se reportó otro derrame de combustible en la zona de Fondeport, donde una pipa utilizada para el trasvase de hidrocarburos vertió producto cerca de una tubería conectada al mar. El caso derivó en acciones administrativas contra la empresa involucrada.Incluso antes de estos episodios, habitantes de Manzanillo recuerdan el arribo de residuos de combustóleo o chapopote a la Bahía de Santiago en julio de 2019 y otro evento que afectó Playa San Pedrito años atrás.

Los alcances de un derrame: degradación de playas a largo plazo Para especialistas ambientales, los efectos de un derrame no terminan cuando desaparece la mancha visible. Los hidrocarburos pueden impregnar playas, sistemas rocosos, humedales, fondos marinos y sedimentos, donde su degradación puede tardar meses o incluso años."Lo que se retira de la superficie es apenas una parte del problema", dijeron a MILENIO integrantes de la red local de activistas Salvemos Cuyutlán, quienes advierten que no existen programas permanentes de monitoreo público sobre contaminación acumulada en zonas como la Laguna de San Pedrito, Valle de las Garzas o áreas cercanas al puerto interior.La situación preocupa especialmente porque algunos antecedentes muestran que durante emergencias anteriores se realizaron maniobras que pudieron dispersar contaminantes.

Uno de los casos más señalados sucedió en agosto de 2023, cuando una draga operada en la bahía de San Pedrito removía sedimentos en una zona donde previamente se había registrado un derrame. Asimismo del impacto ambiental, los episodios han abierto un debate sobre la forma en que se informa a la población, pues en la mayoría de los casos las autoridades portuarias y ambientales no comunican oportunamente la ocurrencia de incidentes y la información suele hacerse pública únicamente cuando el problema ya es visible o genera reclamos sociales.En el caso más reciente, la mancha aceitosa fue detectada el lunes 1 de junio en aguas de la bahía de Manzanillo y denunciada por ciudadanos en redes sociales.

Un día después comenzaron los recorridos de inspección y fue hasta este miércoles 3 de junio cuando Pemex confirmó públicamente que realizaba verificaciones en su Terminal Marítima para descartar que el origen de la contaminación estuviera relacionado con sus instalaciones.La empresa comunicó que las revisiones efectuadas junto con personal de la Secretaría de Marina, Resguardo Marítimo Federal y Asipona no detectaron anomalías en muelles, ductos o infraestructura portuaria bajo su responsabilidad. No obstante, la investigación continúa y este jueves se realizarán nuevos recorridos con participación de Semarnat, Profepa, Protección Civil e Imades.Mientras las autoridades buscan determinar el origen de la sustancia, persisten las dudas de organizaciones ambientales y ciudadanos sobre los efectos acumulados que este tipo de incidentes han dejado en la Bahía de Manzanillo, la Laguna de San Pedrito y otros ecosistemas costeros que conviven diariamente con la actividad del principal puerto comercial del país.

AH