Toronto fue escenario de uno de los partidos más dramáticos y controvertidos de los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Portugal sobrevivió a una batalla de más de 100 minutos, remontó para vencer 2-1 a Croacia y afirmó un esperado enfrentamiento contra España, aunque la clasificación llegó envuelta en una fuerte polémica por una decisión del VAR que dejó sin efecto el empate croata en la última jugada.

Cuando todo apuntaba a que Gonçalo Ramos había sentenciado el encuentro con un cabezazo en el tiempo agregado, el partido todavía guardaba un giro más. En el minuto 104, Croacia encontró el empate en una jugada caótica dentro del área portuguesa.

Los jugadores balcánicos celebraron el 2-2 convencidos de haber forzado la prórroga, mientras buena parte del estadio estallaba de emoción. La euforia duró apenas unos instantes.

El VAR revisó la acción y detectó un fuera de juego de Mario Pašalić en el inicio de la jugada. El árbitro invalidó el gol y confirmó el triunfo portugués.

La decisión provocó reclamos inmediatos de los futbolistas croatas, mientras desde las tribunas comenzaron a caer silbidos y botellas hacia el terreno de juego en señal de protesta. La polémica puso punto final a un partido que cambió varias veces de dueño.

Croacia había sorprendido al abrir el marcador al minuto 53 gracias a Ivan Perišić, quien aprovechó un servicio de Josip Stanišić para vencer a Diogo Costa. Hasta ese momento, Portugal había controlado la posesión y acumulado llegadas, pero sin encontrar la contundencia necesaria para reflejar su dominio.

La reacción portuguesa llegó en el minuto 68. Cristiano Ronaldo transformó un penalti en el empate y firmó el primer gol de su carrera en una fase de eliminación directa de una Copa del Mundo.

Fue un momento histórico para el capitán, aunque no terminaría siendo el protagonista de la noche. Roberto Martínez sorprendió al sustituir a Ronaldo en la recta final.

El delantero abandonó el campo con evidente frustración y cedió su lugar a Gonçalo Ramos. La decisión terminó siendo determinante.

Con el partido encaminado al tiempo extra, Rafael Leão desbordó por la banda izquierda y envió un centro preciso al área. Ramos apareció entre los defensores para conectar un cabezazo que puso el 2-1 en el tiempo añadido y desató la celebración portuguesa.

Antes de ese desenlace, Croacia también había estado cerca de recuperar la ventaja. Mateo Kovačić firmó una de las mejores actuaciones del encuentro, estrelló un disparo en el poste y obligó a Diogo Costa a realizar otra intervención decisiva que mantuvo con vida a Portugal.

La derrota también puede representar el cierre de una era. Luka Modrić disputó lo que podría ser su último partido mundialista, poniendo fin a una trayectoria que incluyó el subcampeonato de Rusia 2018 y el tercer lugar en Qatar 2022.

Portugal avanzó con sufrimiento, una dosis de controversia y un héroe inesperado. Ahora enfrentará a España en uno de los cruces más atractivos de los octavos de final, con un lugar en cuartos de final frente al ganador de Estados Unidos contra Bélgica.